<![CDATA[Virus Editorial - Dado ediciones]]> es-es 60 http://www.viruseditorial.net/images/logo_v_rojo_75.jpg Virus Editorial - Dado ediciones http://www.viruseditorial.net/ <![CDATA[Trabajo manual y trabajo intelectual, Una crítica de la epistemología - Alfred Sohn-Rethel]]>

¿Cuál es la teoría que Sohn-Rethel, compañero de viaje de Theodor W. Adorno y la “Teoría Crítica”, ha elaborado con notable perseverancia durante casi setenta años? Se trata esencialmente de una de las grandes cuestiones de la filosofía: ¿cuál es el origen de las formas de conciencia, de estos “moldes” que permiten a cada individuo organizar los múltiples datos proporcionados por la percepción sensible; formas de las cuales las más importantes son el tiempo, el espacio y la causalidad? La posibilidad de organizar el caos de las impresiones espontáneas en un todo sensible debe, por supuesto, preceder a estas impresiones y no puede derivarse de ellas. Este era el problema “clásico” de la filosofía, al menos entre Descartes y Kant.

Se han dado dos respuestas principales que dominan la reflexión filosófica hasta el presente: o bien estas categorías son ellas mismas de origen empírico, resultado de la constancia de la experiencia, pero sin validez absoluta y sin la posibilidad de deducir de ellas juicios a priori que cada uno debe admitir sin recurrir a la experiencia. La otra insiste en que se presupone una estructura ontológica, prácticamente innata, del ser humano que en todo tiempo y en todo lugar organiza de la misma manera y a priori un material que es incognoscible como tal. Ahora bien, Sohn-Rethel propone una tercera posibilidad: el origen de las formas de conciencia (y conocimiento) no es ni empírico ni ontológico, sino histórico. Las formas de pensamiento, esos “moldes” en los cuales los datos particulares han de ser emitidos, no derivan del pensamiento mismo, sino de la acción humana. No de la acción como tal, una categoría que ella misma resulta filosófica y abstracta, sino de la acción histórica y concreta del ser humano.

Lo más interesante de la obra de Sohn-Rethel reside en aquellos aspectos de su teoría centrados en el análisis de la ciencia y la tecnología. Comienza con la intención de demostrar que las formas categóricas originadas en una sociedad basada en la división clasista, donde el conocimiento de la naturaleza adopta la forma de una actividad mental pura, dirigida por la clase dominante independiente de la producción manual y por tanto derivada de otras fuentes que no sean las del trabajo manual.

La tesis, propuesta incluso por marxistas, de que la tecnología científico-natural está exenta de valores y por tanto es neutral, sólo se puede sostener si se asume el punto de vista ahistórico de esta ciencia. Así pues, si esta ciencia se percibe “en sí misma” (ajena al proceso histórico en el cual se ha construido, y abstrayéndose del hecho de que su admirada dominación de la naturaleza estuvo siempre mediatizada a través de la “dominación del hombre por el hombre”), entonces es fácil pasar por alto su naturaleza de clase. El hecho de que las categorías de la ciencia natural sólo desplieguen su naturaleza opresiva bajo condiciones de socialización capitalista, no niega su carácter inherentemente manipulador y dictatorial. No fue una anexión que realizó el capital, el cual antes que nada transformó esta ciencia en un instrumento de dominación y valorización, la ciencia ya poseía estas características –al menos en potencia– antes de su aplicación por parte del capital. Y por esta razón es más justificado designar a esta ciencia por su carácter anticipatorio de la lógica de la dominación capitalista.

“¿Cómo se puede desenmarañar la complicada red de relaciones entre el ser humano y la máquina, entre la sociedad y la ciencia, que ahora amenaza con estrangularle? Esta obra intenta hacer justamente eso. Pero al hacerlo ha de lidiar necesariamente con problemas de una abstracción exasperante, debe indagar en áreas de una complejidad tan inusitada que a lo mejor es demasiado fácil perderse en los aspectos cruciales que llevan a este libro a una posición privilegiada. Digo “necesariamente” porque es justo la abstracción y la complejidad con las que el núcleo del cinismo se ha atrincherado en sus raíces históricas, de modo tal que nos ofusca respecto al modo general de perversión que sigue la tecnología hoy en día. Toda la transacción, en tanto que tal, se ha perpetrado a nuestras espaldas y las de nuestros antepasados.

Así pues, las dificultades del libro no son meros adornos; son dificultades inherentemente esenciales para alcanzar un verdadero y convincente análisis, en términos histórico-materialistas, de la escisión entre mente y mano así como de la emergencia del pensamiento abstracto. El desarrollo de la ciencia moderna y la tecnología tiene que ver con estos fenómenos y hasta que sus secretos históricos se descifren ante nuestros ojos, la tecnología continúa tratándonos sin consideración alguna”

228 p. | ISBN: 978-84-945072-6-7 | 17,00 € | Dado ediciones

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<![CDATA[Los orígenes del sentimiento religioso según Durkheim - Maurice Halbwachs]]>

Producto de una reordenación de sus estudios hacia la sociología religiosa y la intervención en el debate entre sociología y psicología, el presente volumen de Maurice Halbwachs muestra cómo el libro de Durkheim “Las formas elementales de la vida religiosa” (1912) inunda la sociología francesa de entreguerras. La teoría sociológica de la religión, lejos de despreciar a ésta, le reconoce un valor y le atribuye una realidad: puesto que la religión cumple una función social necesaria, no podría verse en ella una creación artificial, ni una simple mentira creada por la casta sacerdotal.

Para las ciencias sociales, la religión es ante todo una institución humana, y como tal, si decansase en el error y la mentira, no hubiese podido durar tan largo tiempo y poseer todavía hoy tal vitalidad. Las religiones tienen, sin duda, que estar fundadas en la naturaleza de las sociedades.

En este sentido, hay en toda religión, por grosera y bárbara o por rara y complicada que nos parezca, un elemento de verdad. Lo que resta es buscar qué función útil cumplen las religiones en la sociedad. Por ello es necesaria una redefinición de la religión: un sistema solidario de creencias y de prácticas que unen en una misma comunidad moral, llamada Iglesia, a todos los que a ella se adhieren.

192 p. | ISBN: 978-84-94507-23-6 | 15,00 € | Dado ediciones

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<![CDATA[Contrapsicología - Roberto Rodríguez]]>

Para entender la realidad que nos rodea, el recurso a la psicología y a su lenguaje (estrés, inteligencia emocional, depresión, personalidad, resiliencia, etc.) es cada vez mayor. Dicho recurso no es simplemente el reflejo de un posible éxito de las instituciones psicológicas, tampoco supone el desarrollo de un clima más “humanitario”, sino que es a la vez efecto y causa de una transformación social, histórica y política más amplia. La extraordinaria expansión actual de la psicología (psicologización) hunde sus raíces en los procesos de individualización social y crea un poderoso mecanismo de despolitización.

Contrapsicología: De las luchas antipsiquiátricas a la psicologización de la cultura es el resultado de un esfuerzo colectivo en los márgenes de la psicología, así como en sus fronteras con otras formas de conocimiento como la sociología, la filosofía, la psiquiatría o la historia. Su objetivo es el de revitalizar los amplios recursos existentes para el desarrollo de una psicología crítica o, más ampliamente, de la crítica a la psicología.

La obra está dividida en cuatro secciones, las cuales delimitan los alcances específicos de la labor crítica: Historia, Epistemología, Ámbito Institucional y Ámbito Cultural. La consideración histórica y la reflexión epistemológica son de por sí un mecanismo de resistencia en una disciplina cuya hegemonía aspira, por un lado, a borrar las huellas de su oscuro pasado y, por otro, a adscribirse a la Ciencia como mecanismo paradójico de obviar su endeble espacio epistemológico. La distinción institucional y cultural es el reflejo de las múltiples redes de la psicología, pues ésta se extiende sobre un espacio social múltiple (sanidad, trabajo, cárceles, centros de menores…) pero también, como discurso y significado, llega a los más recónditos espacios de la vida cotidiana.

Dentro de la obra podremos encontrar textos de Ian Parker, Fernando Álvarez-Uría, Nikolas Rose, Amparo Serrano Pascual, Francisco Vázquez García, Guillermo Rendueles, Ana Elúa Samaniego, Jan De Vos, Santiago López Petit y Mario Domínguez Sánchez, entre otros.

Como adelanto, os facilitamos la descarga gratuita del prólogo de Contrapsicología, redactado por Roberto Rodríguez López.

450 p. | ISBN: 978-84-945072-1-2 | 18,00 € | Dado ediciones

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<![CDATA[Ficcionología - Andrés Lomeña Cantos]]>

“La verdad más prosaica de la ficción es su origen humilde:lo social. Su gran mentira fue proclamar como un mantra la cínica afirmación de que, en la novela, cualquier parecido con la realidadera pura coincidencia. En el reino de la ficción, pese a la arrogancia de quienes defienden la entelequia del arte por el arte, los universos sociales siempre interfieren y se interpolan con los mundos imaginarios. Los mundos posibles (e imposibles) de la ficción siempre son mundos narrativos saturados de energías sociales”.

La teoría de los mundos posibles […] desempeñó un papel ambiguo en su esfuerzo por otorgar una nueva ontología a la ficción. Si la narratología había restituido el tiempo en el análisis del relato, la teoría de los mundos ficcionales consiguió rehabilitar el valor del espacio en la literatura”.

“A través del examen de novelas como Pórtate bien o La espada de los cincuenta años, Ficcionología aspira a reconciliar los universos de la ficción con los mundos sociales. La victoria se vislumbraría en el horizonte con un armisticio que detenga las disputas culturales en cuestiones cruciales como el canon, el mérito literario y el genio creativo”.

312 p. | ISBN: 978-84-945072-2-9 | 15,00 € | Dado ediciones

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<![CDATA[El gran hartazgo cultural - Alain Brossat]]>

“En la actualidad, nuestras sociedades viven y se reproducen bajo un modo ‘cultural’, al igual que tiempo atrás en el siglo XIX, lo hacían basándose en un modo político. En ese momento la vida política se actualizaba en función de un modelo en el que siempre era necesario designar un adversario, un modelo de división: por el contrario, el modo cultural se ajusta a un ideal basado en la integración, en un paradigma consensualista”.

“Más que profetizar constantemente acerca del motivo inagotable de la `cultura en peligro´, lo que nos planteamos es saber qué es eso que hoy en día nuestro tiempo llama ‘cultura’, en tanto que forma de agregación y medio de gobierno; en otras palabras, lo importante es interrogarse sobre lo que implica la eficiencia cultural en un tiempo en  el que lamentarse por el “debilitamiento de lo político” se ha convertido en una de las cosas más convencionales”.

“La `democracia cultural`prolonga y concluye la operación de desinterés por el dominio político emprendida por la democracia representativa. […] el tiempo de la ‘demoracia cultural’

es aquel en el que […] todo será susceptible de ser político en el sentido mismo en que ya nada lo será verdaderamente, es decir un tiempo en el que la política habrá sido desplazada a la zona del régimen cultural general de la vida”.

186 p. | ISBN: 978-84-945072-0-5 | 15,00 € | Dado ediciones

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