<![CDATA[Virus Editorial - Noticias]]> es-es 60 http://www.viruseditorial.net/images/logo_v_rojo_75.jpg Virus Editorial - Noticias http://www.viruseditorial.net/ <![CDATA[ Agitar e incomodar la masculinidad]]> Agitar e incomodar la masculinidad

 

 

Por Todo por Hacer

Este libro lleva editado ya un año y medio, pero eso no le hace perder ni una pizca de valor. Para todos los que andáis dándole una vuelta a vuestra situación privilegiada como hombres y os dáis cuenta de que es el momento de tirarse al barro: este libro os está esperando. Jokin Azpiazu se propone agitar e incomodar, en busca de lo que ha llamado la “incomodidad productiva”. Lo hace examinando, bisturí en mano, las tan comentadas nuevas masculinidades. ¿Cuánto de nuevas tienen? Y, sobre todo, ¿lo que tienen de nuevo, qué efectos tiene sobre la opresión de género? ¿En qué tipo de tareas se implican los nuevos hombres? ¿Cuáles siguen siendo vilmente encasquetadas a sus compañeras? Sin querer desvelar mucho, resulta evidente que una visión caricaturizante de la masculinidad es más cómoda de manejar (para los hombres con cierta sensibilidad) que las contradicciones e inquietudes que surgen si nos metemos más a fondo en el tema.

Otro de los bloques temáticos centrales del libro es el de los grupos de hombres. Grupos no mixtos en los que hombres con buena voluntad se reúnen para hablar sobre cómo es ser hombre en esta sociedad, los problemas que presenta, cómo afrontarlos, etc. Tampoco ahí el autor ahorra esfuerzos en criticar, señalando el peligro de que estos grupos, tan necesarios, caigan rápidamente en la autocomplacencia y en la búsqueda de la comodidad. Azpiazu cuestiona varios puntos en este apartado, dando pistas a quienes quieran usarlas. ¿Qué objetivos tiene el grupo? ¿Es la reflexión sobre la propia identidad masculina una prioridad frente a otras problemáticas? Viendo cómo el heteropatriarcado afecta a las diversas identidades, ¿qué se podría hacer desde los grupos de hombres? ¿Qué nos da más posibilidades: reflexionar (y actuar) sobre la identidad o hacerlo sobre el poder?

Cierra haciendo un repaso sobre los roles de género dentro de los movimientos sociales, basándose en su experiencia personal y en los múltiples debates a los que ha ido sometiendo el texto, desde su forma inicial hasta que dos años después elaborara su versión definitiva, contrastada y revisada. Y no se nos puede acusar de spoiler por decir que queda mucho por hacer dentro de los espacios supuestamente trabajados, así que este libro queda recomendado para su lectura y puesta en práctica de lo que le saquemos, a la mayor brevedad posible.

 

Reseña publicada en Todo por Hacer, Agosto 2018

 

 

 

 

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<![CDATA[ Terror sexual: la herencia]]> Terror sexual: la herencia

 

"Ser adolescentes nos implica volver de una fiesta con miedo. Cosa que a un chico no le pasa", declaran las integrantes de Girl Power, un grupo de autoprotección femenina en Villena, que utiliza redes sociales y aplicaciones como Whatsapp. En la librería y tienda asociativa La Repartidora, con sede en Benimaclet, se programó la primera presentación en Valencia del libro "Microfísica sexista del poder. El caso Alcàsser y la construcción del terror sexual", de la periodista Nerea Barjola Ramos. El público sentado hasta en el suelo, y en derredor a la conferenciante, atendió inmiscuido bajo el tenderete de camisetas impresas con mensajes reivindicativos: "Entre totes, tot". La obra fecundada en la tesina de un máster en Feminismo y Género de la Universidad del País Vasco, ofrece un discurso en torno a la violencia sexual a través del paradigmático caso de las chicas de Alcàsser. "¿Por qué Alcàsser gozó de tanta repercusión mediática? Porque cumplía el perfil de historia terrorífica patriarcal con la que aleccionarnos al resto", declara Barjola ("Todo por hacer", junio2018). Proyecciones de cortes televisivos de aquél tiempo referidos a la violación, tortura y asesinato de las tres niñas: Miriam, Desirée y Toñi, ilustraron la charla mostrando, entre otras, sarcásticas declaraciones, de un fatuo entrevistado que dijo: "Para reducir a tres valencianas hacen falta tres individuos". Palabras repulsivas unidas a recomendaciones de aleccionamiento en artes marciales para cualquier víctima. Aquella avalancha informativa que se generó patentizaba lo que Barjola asevera: "Banalización absoluta de la violencia sexual. ¿A quién va a juzgar el relato?".

Mujeres maduras, niñas, adolescentes e incluso ancianas -"Preocupación en Galicia por el segundo caso de agresión sexual a una anciana", (la sexta.com", 28/07/2018)- son cosificadas, minusvaloradas laboral e intelectualmente, violadas, asesinadas, perseguidas, oprimidas, golpeadas, desequilibradas emocional y psíquicamente, esclavizadas a costumbres abusivas. "Mientras mi cerebro no se deteriore, no olvidaré el terror de la persecución que sufrí en el parque de Maria Luisa (Sevilla), a media mañana. Observaba los cisnes del estanque y descubrí, mirándome fijamente y acercándose, a un hombre maduro. Nadie alrededor. Salí corriendo y él tras de mí. No podía respirar, temblaba, me fallaban las piernas. Noté que se aproximaba, pero temía mirar hacia atrás. Tras agobiantes e interminables minutos, vi la verja del recinto y a gente caminando por la acera. Crucé la valla mientras hipaba convulsivamente. El pecho lo sentía apuñalado. Estuve enmudecida durante un tiempo". Relatos como este retratan la incapacidad reactiva del organismo ante el acoso, el miedo y la violencia que en el caso de las mujeres es "esa herencia de terror sexual que nos transmitimos las unas a las otras". Treinta años han pasado y aún el pavor resurge al pasear por un parque, consolidando lo que Barjola afirmó: "El escenario donde lo traumático vuelve. Hay muchos sitios en los que las mujeres transitan y entran en contacto con un miedo; entran en la disciplina del terror sexual".

Mediante este trabajo, la joven autora quiere "estudiar la sutileza de la violencia, traspasar lo visible para ir a lo invisible", haciendo hincapié en el hecho de que cualquier mujer "cuando no tenemos compañía, somos públicas". La metáfora del aleccionamiento estuvo patente en todos los comentarios y entrevistas realizadas, en mil novecientos noventa y dos, .sobre el caso Alcàsser (Felipe González-PSOE- presidente de España). Se culpabiliza a las víctimas, a cualquier mujer, por salir, por hacer autostop, por su vestimenta, por maquillarse, por beber alcohol, por divertirse y, por la enseñanza de la madre a sus hijas. En Alcàsser "aparece por primera vez el hombre malo": Antonio Anglés Martins y Miguel Ricart, el segundo ya libre y con supuesta residencia en el país galo. Andrés Lozano para "el español, en artículo fechado en febrero del año en curso, recoge declaraciones de la madre de Anglés: "Se lo cargaron los peces gordos que estuvieron implicados en todo aquello. En este caso hubo gato encerrado. Fue todo un complot". Anteriormente había existido otro caso: "El crimen de Don Benito", en el que "La víctima no era la hija de unos jornaleros, como en otros casos, donde podían ser violadas y a continuación el señorito o sobornaba o amenazaba al padre. Como no la puede violar (Carlos García de Paredes, pariente del senador por Badajoz desde 1898 a 1901, Enrique Donoso Cortés y Solo de Zaldívar), la mata (a Inés María Calderón Barragán y a su madre). Los caciques ¿por qué terminan sacrificando a uno de sus vástagos? para detener una sublevación que acabe con el caciquismo", apuntaba el guionista Luis Ariño. Por su parte el periodista y cineasta Pedro Costa Musté, comentaba también en los extras de la película que: "La repercusión de Don Benito es impresionante, todo el país está pendiente. Los señoritos actuaban con una impunidad tremenda, no le temen ni a las policías, ni a las leyes, ni a los jueces". Tal como apunta Barjola: "Cada generación tiene su relato; podría haber sido nuestro hito", refiriéndose al caso Alcàsser.

Culturas y pueblos diversos ratifican la implantación dictatorial del "conjunto social misógino, machista y patriarcal", sembrador, en la historia y en el hoy, de enseñanzas que sistematizan un aviso aleccionador. "La ley de los hombres. Seguro que las niñas y mujeres recibían palizas a diario también en las otras casas. A menudo miraba a mi hermano, a quien toda la familia adoraba como yo, y pensaba: ¿Qué tiene él que no tenemos nosotras? La violencia entre los hombres de mi pueblo viene de muy lejos. El padre se la transmite al hijo, y éste a su vez la sigue transmitiendo al infinito. Me gustaría olvidar, pero mi deber es dar testimonio y revivir aquellas pesadillas", ("Souad (nombre ficticio).Quemada viva", traducción de Mar Vidal, con la colaboración de Marie-Thérèse Cuny). Autobiografía de una joven árabe, aldeana cisjordana, que no sabía ni el año de su nacimiento ni si la Tierra era plana o redonda.

En todas partes, en todo tiempo "la metáfora del aleccionamiento; esto es lo que os puede pasar". Tras el caso de "la manada", esgrimía la escritora: "El derecho es una invención que les permite juzgar impunemente", pero: "Ahora somos imparables". Una joven asistente compartió su realidad, la de volver siempre atemorizada a casa, sola, en una céntrica zona de la ciudad de Méjico. "El miedo es un instrumento super potente; no eres menos feminista por tener miedo". Feministas que también estaban activas en los noventa, poniendo dianas en las puertas de los violadores o señalándoles por la calle.

El director de cine Antonio Grove, aireando sus principios, juzga que: "Se puede ejercer la represión sin violencia. Es el sistema el que hace que los perseguidos piensen que los perseguidores tienen razón. La represión está interiorizada".

 

Artículo publicado en Levante-EMV, 7/08/2018

 

 

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<![CDATA[ El precio de una foto]]> El precio de una foto

Por Belén Remacha

La semana pasada, entre algunos compañeros comentamos que este verano habíamos observado que las chicas jóvenes, en las playas, hacían menos topless. En España, según el Instituto Demoscópico Francés IFOP, el 49% de las mujeres lo ha practicado alguna vez en su vida. A la cabeza de Europa. No hay datos de si realmente esa cifra ha ido en descenso este año, pero de ser así podría deberse a tres motivos.

El primero, y el que parece más obvio, es un aparente puritanismo, que  como decía Virginie Despentes en su última visita a Madrid no fomentan precisamente las feministas. No son ellas las que censuran tetas femeninas, sino Instagram y Facebook. El segundo sería el miedo a que cualquiera con un móvil te haga una foto, la sensación de pérdida de intimidad. El tercero, otro miedo: a las comparaciones.  Un estudio de 2017 de la Royal Society for Public Health indicaba que una de las peores consecuencias de la exposición constante en las redes, para chicos y chicas de 16 a 21 años, era la ansiedad generada por la exigencia de perfeccionismo.

Solo unos días después, Aitana Ocaña, cantante de 19 años finalista de la última edición de OT, se hizo una foto en Ibiza junto a sus amigas, todas con la parte de atrás del bikini desabrochada. No sé si los comentarios reprobatorios fueron mayoría –por lo visto le decían que "cómo se le ocurría"–, pero sí que le afectaron lo suficiente como para sentir que debía justificarse. Y efectivamente, Aitana confirmó que no llegó a hacer topless.

"Ahora soy una persona pública y sí, me da miedo que alguien pueda hacerme una foto. Pero ¿por qué? Son tetas con sus correspondientes pezones", explicó en Twitter. Sucumbió al primer miedo. Ella sabe que, en su caso, su foto no acabaría en todos los grupos de WhatsApp del pueblo, sino de España. Además, con mucho dinero de por medio. Es normal que esté asustada: Aitana nació en 1999 en un país en el que todavía se debatía semanalmente si las portadas de Interviú eran robados o posados-robados; fue niña y adolescente entre ‘args’ de Cuore; y se ha hecho adulta y famosa a través de Instagram.   

Por si queda alguien que no la conozca, Aitana posee una voz estupenda, mucha simpatía e inteligencia, un gran trampolín televisivo y una belleza normativa casi perfecta. El conjunto le ha llevado a acumular 1,3 millones de seguidores en 10 meses y a convertirse en una influencer en la que las adolescentes se miran. Eso coloca su imagen en lo que parece un equilibrio complicado, del que en ningún caso es responsable. Por un lado, es fuente de inspiración pero también de frustraciones y de expectativas poco realistas para muchas chicas; por otro, tiene sobre ella una lupa inmensa que la juzga por estar supuestamente demasiado delgada, por las marcas que le contratan, por sus parejas, por el uso que hace de su físico o por su capacidad para generar dinero.

 

 

 

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En el libro Microfísica Sexista del Poder, Nerea Barjola establece una tesis acerca de la disciplina que incide la sociedad sobre los cuerpos de las mujeres. Una disciplina que actúa especialmente sobre las mujeres que son libres, o al menos que lo parecen: se les amenaza constantemente con los peligros que corren. La teoría de Barjola giraba en torno a la cobertura mediática del crimen de Alcàsser. Las advertencias a Aitana y a tantas chicas de que, por ejemplo, las fotos desnudas que envíen –o que les hagan– se pueden filtrar y  ellas serán las culpables no son, evidentemente, de la misma gravedad que aquello. Pero de alguna manera forman parte del mismo engranaje de control que en 1993 tenía su principal eje en la televisión y ahora lo tiene en internet.

Barjola declaraba  en una entrevista en eldiario.es que la solución es "feminismo, feminismo, feminismo". Un feminismo que "se maneja muy bien en las redes y que contrarresta los mensajes aleccionadores o de miedo". Entre otros motivos, por eso rechazo pensar que las redes nos hacen peores y solo nos traen ansiedades: también podemos encontrar respuestas que antes nos perdíamos. Estamos ante un momento distinto. Ahora necesitamos mecanismos y una educación emocional para todos y todas que contribuyan a que esos espacios no sean una nueva mordaza, sino una herramienta que nos haga más libres en nuestras relaciones y sexualidad. Como todavía no lo hemos conseguido del todo, caemos en la autocensura; las intimidaciones existen y, según el estudio de la Royal Society, buena parte de los jóvenes reconoce que Instagram les hace mella en la autoestima. Eso último hay que atajarlo porque, como defiende Gloria Steinem, la revolución empieza desde dentro.

Aitana, con los aciertos e incoherencias propias de su proceso y edad –tampoco en esto tenemos derecho a obligarla a ser impecable– está lanzando un mensaje empoderante pero también lleno de vulnerabilidad y sinceridad. Aunque quizá no sea consciente, mostrarse así es importante porque, siempre, resolver un problema colectivo requiere primero que lo hablemos y nos reconozcamos entre nosotras y nosotros. Para que pueda estar un poco más cerca el día en el que ella y cualquiera podamos hacer topless, o no, o lo que nos dé la gana. Sin miramientos ni chantajes. Solo son tetas –con sus correspondientes pezones–.

 

 

Artículo publicado en eldiario.es, 26/08/2018

 

 

 

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<![CDATA[ [EL #OTOÑOVÍRICO QUE VIENE] EN OCTUBRE LAS POLÍTICAS DE LA ECOLOGÍA SOCIAL (REEDICIÓN)]]> [EL #OTOÑOVÍRICO QUE VIENE] EN OCTUBRE LAS POLÍTICAS DE LA ECOLOGÍA SOCIAL (REEDICIÓN)

 

 

En un momento de crisis sistémica generalizada, cuando la naturalización de las salidas autoritarias es cada vez mayor, Las políticas de la ecología social plantea de manera accesible y clara los fundamentos y las posibles estrategias de una alternativa libertaria, social, ecológica y feminista, basada en la democracia directa.

Tanto la ecología social como el municipalismo libertario son ejes prácticos alrededor de los cuales es factible construir alternativas a la depredación capitalista. Su lectura crítica de la sociedad de mercado y su propuesta política se sustentan en el reconocimiento y la autoorganización en el seno de las realidades locales.

El asamblearismo, el feminismo, el confederalismo o el ecologismo, entendido como parte inseparable de lo social —con formas diversas, pero a partir de valores comunes—, certifican la vitalidad de estos proyectos, que se han puesto en práctica desde en el Kurdistán hasta en los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas.

Tras casi veinte años de la primera edición en castellano de este libro, que contiene una entrevista en profundidad con Murray Bookchin, su lectura sigue siendo recomendable para analizar las hondas contradicciones que han evidenciado las vías puramente institucionales de los nuevos movimientos municipalistas en el Estado español.

 

Janet Biehl (Cincinnati, 1953). Anarquista norteamericana, se ha convertido en las últimas décadas en uno de los referentes imprescindibles para el conocimiento del municipalismo libertario. Estrecha colaboradora de Murray Bookchin desde mediados de la década de 1970, juntos elaboraron entre los años 1987 y 2000, la revista Left Green Perspectives. En los últimos años ha estudiado la experiencia del confederalismo democrático en el Kurdistán. Además de este libro, Janet Biehl ha publicado junto con Peter Staudenmaier Ecofascism: Lessons from the German Experience (1996, de próxima publicación en Virus), coordinó The Murray Bookchin Reader (1997) y ha escrito la biografía Ecología o catástrofe. La vida de Murray Bookchin (Virus, 2017).

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<![CDATA[ [El #OtoñoVírico que viene] en octubre Nuestra obsoleta mentalidad de mercado]]> [El #OtoñoVírico que viene] en octubre Nuestra obsoleta mentalidad de mercado

Karl Polanyi muestra cómo las sociedades humanas han estado estructuradas por tres formas de relación socioeconómica, repetidas en sistemas distintos a lo largo de la historia de la humanidad: la redistribución, el intercambio y la reciprocidad.

No obstante, las llamadas «leyes de la ciencia económica» han constituido una manera de entender el mundo, según la cual la lógica de la sociedad de mercado conformaría un continuum en el cual los valores liberales del homo economicus serían una especie de esencia de las relaciones humanas. A su vez, la lectura marxista por la cual el capitalismo, y también el socialismo, son frutos evolutivos del desarrollo histórico contribuyó a presentar la economía como un espacio autónomo y determinante de la sociedad.

El autor austríaco pone en cuestión ambas lecturas y, desde un profundo conocimiento antropológico, evidencia que el capitalismo y la sociedad de mercado son más bien una excepción dentro de los modos de organización de las sociedades humanas.

 

 


 

Karl Polanyi (1886-1964) es un referente imprescindible de la crítica al orden liberal. Militante del independentismo húngaro en su juventud, participó en la Primera Guerra Mundial, se exilió a Viena en 1923, tras la declaración de la República Soviética de Hungría (1919), y en 1933 viajó a Londres, forzado por el ascenso del nazismo en Austria. Profesor de la Universidad de Columbia desde 1947, se vio obligado a vivir en Canadá por el veto de las autoridades estadounidenses a su compañera, Ilona Duczyńska. La intensa labor intelectual de Polanyi se reflejó sobre todo en dos libros: La gran transformación (Virus, 2016) y El sustento del hombre (Capitán Swing, 2011), que cuestionan los fundamentos de la ortodoxia económica liberal y algunos aspectos de la economía política marxista.

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<![CDATA[ [El #OtoñoVírico que viene] En octubre Soledad Brother]]> [El #OtoñoVírico que viene] en octubre Soledad Brother

 

Soledad Brother es una recopilación de cartas escritas durante los diez años que George Jackson estuvo en prisión. Tiernas y despiadadas, estas páginas nos hablan del propio sistema penitenciario y judicial estadounidense; del racismo y la precariedad que sufre la comunidad afroamericana; de la escuela como institución colonizadora, de la neoesclavitud que padecen sus hermanos históricamente despreciados por el «sueño americano».La vida de George Jackson es una vida de resistencia. Durante el tiempo que duró su cautiverio y hasta el día antes de su asesinato en el patio de la cárcel, Jackson no paró de leer y tomar conciencia de la opresión. Se dedicó a la autoformación como forma de reapropiación cultural, hasta convertirse en una de las voces más significativas y revolucionarias del Black Panther Party.Esta correspondencia entre rejas se compone de abundante correo cruzado con familiares y amigos, abogadas y compañeras de militancia. Resulta de especial interés la relación epistolar que mantiene con Angela Davis, que nos permite conocer tanto la evolución y contradicciones de su pensamiento como su propuesta política. La calidad literaria que reflejan sus escritos convierte esta obra en una rara avis a caballo entre el relato carcelario y el género epistolar.

 

A veces pienso que este mundo

es un gran patio de prisión.

Algunos de nosotros somos prisioneros, el resto somos guardias.

Bob Dylan, George Jackson (1971)

 


 

George Lester Jackson (Chicago, 1941-1971). Activista negro y miembro del Black Panther Party. Con dieciocho años, Jackson es acusado de robar setenta dólares en un atraco a una gasolinera en Los Ángeles. Aconsejado por su abogado, se declara culpable y es condenado a prisión indefinida. Ya en régimen de aislamiento, será acusado falsamente de asesinar a un guardia blanco de la prisión de Soledad, junto con Fleeta Drumgo y John Clutchette. Los Soledad Brothers se convertirán en un símbolo, pero la gran repercusión de su caso no evitará el asesinato a balazos de George Jackson y de cinco presos más, desde una de las torres de vigilancia de la prisión de San Quintín. Poco antes, escribía estas líneas en recuerdo de su hermano Jonathan, acribillado en 1970, durante un intento de asalto a los juzgados de Marin, para reclamar la liberación de los tres de Soledad: «Fue libre por un instante. Supongo que eso es más de lo que la mayoría de nosotros podemos esperar».

 

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<![CDATA[ [El #OtoñoVírico que viene] en octubre El colapso de las naciones]]> [El #OtoñoVírico que viene] En octubre El colapso de las naciones

«¿Cuál es la magnitud crítica que conduce al abuso? La respuesta no es muy difícil. Es todo aquel volumen de poder que confiere inmunidad frente a la represalia. [...] Esta es la teoría del poder, la del tamaño de la miseria social.»

El colapso de las naciones es un ensayo en forma de sátira que reivindica para nuestros días la «idea de la proporción»: una propuesta humilde. Su incorrección política denuncia el culto al tamaño como la patología esencial del siglo xx. Y lo hace con un estilo cáustico que, por momentos, nos recuerda a la ironía de Swift o la lírica de Safo. Hoy —más de medio siglo después de su primera publicación en 1957—, revisitamos los escenarios nacionales para confirmar que los abusos que Leopold Kohr describió continúan impunes. El autor plantea que para revertir esta dinámica es necesario el desmembramiento de los vastos complejos nacionales y que los Estados-nación renuncien a su hegemonía. Aunque la propuesta parezca ingenua, en el mundo contemporáneo solo las grandes potencias poseen la dimensión que permite extender la miseria social que intentamos prevenir.  Su crítica anticipó los límites de la lógica de bloques tanto dentro como fuera de la eurozona, y reinterpretó el colapso global como una crisis indefectible de la magnitud crítica. En pleno siglo xxi, con el mantra de la unificación salvapatrias de regreso, su vigencia es innegable. O como dijo Gulliver durante uno de sus viajes: «La razón no aumenta con el tamaño del cuerpo».

 

Leopold Kohr (1909-1994). Profesor de economía y filosofía política, es conocido por su teoría de la magnitud en la organización social, inspiradora del movimiento Small is Beautiful. Periodista en 1937, durante la Guerra Civil española, compartió corresponsalía con Hemingway y Malraux y trabó amistad con Orwell. Después de que Alemania invadiera Austria en 1938, emigró a Estados Unidos, donde desarrolló los conceptos de «renovación de los pueblos» y «tráfico calmado». Durante una estancia en Gran Bretaña, se convirtió en mentor del Plaid Cymru, partido independentista galés de corte socialdemócrata. Kohr aplicó la noción de escala al análisis social, como crítica al modelo de desarrollo moderno. El colapso de las naciones (1957), traducido ahora al castellano, inaugura una morfología social más allá del relativismo durkheimiano. Otras de sus obras importantes son: Disunion Now (1941), Is Wales Viable? (1971), The Inner City: From Mud To Marble (1989).

 

 

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<![CDATA[ Com si el perill fos la nit]]> Com si el perill fos la nit

 

 

Per Irene Pujadas

És un cas que ha sedimentat en la memòria col·lectiva pel seu tractament mediàtic, i que ara Nerea Barjola analitza amb precisió de cirurgiana. El 13 de novembre del 1992, Antonia Gómez, Desirée Hernández i Míriam García desapareixen als afores d’Alcàsser després d’haver fet autoestop per anar a una discoteca que hi havia a la població adjacent, Picassent. El 27 de gener, els seus cossos són trobats en un paratge conegut com La Romana amb evidències de tortura sexual.

Doctora en Feminismes i Gènere per la Universitat del País Basc, Barjola ha publicat Microfísica sexista del poder (Virus Editorial), un assaig que analitza el cas Alcàsser com a exemple de la construcció de narratives sobre el perill sexual, el tipus de discursos que t’animen a quedar-te a casa per a la teva pròpia protecció. Es tracta, segons Barjola, d’uns relats que perpetuen el control social dels cossos i les actituds de les dones.

Per articular l’anàlisi, Barjola parla de les circumstàncies de l’època, de la cobertura mediàtica del cas i del tipus de missatge que es va transmetre a la població –especialment a les dones. A l’Estat Espanyol, als vuitanta hi havia força moviment feminista: el 1981 s’aprova la llei del divorci, el 1983 se celebren les primeres jornades contra la violència sexual a Navarra, el 1985 s’aprova la despenalització parcial de l’avortament o el 1989 es reforma el Codi Penal –per fi, les agressions sexuals són considerades com un atemptat contra la llibertat sexual de les dones, i no un “delicte contra l’honestedat”. En aquest context de ruptura, el tractament del cas Alcàsser reintrodueix discursos que deslegitimen els avenços del feminisme.

Són els inicis de la telebasura, i la premsa segueix el cas i la vida dels familiars sense rubor ni pudor. Programes com ¿Quién sabe dónde? o De tú a tú posen èmfasi en l’emoció i el dolor, cosa que fa que altres dones s’identifiquin amb les segrestades i entenguin que els hi podria haver passat a elles. Tot plegat es redueix a un espectacle on la violència sexista apareix com a objecte de consum: estem parlant de muntatges sensacionalistes, d’imatges escabroses, d’explotar les emocions d’amigues i familiars i d’estratègies de product placement –per exemple, adjudicar un paper central a una quarta amiga que aquella nit no va sortir perquè estava malalta (“¿Cuántas veces, Esther, has pensado que, si no llega a ser porque estabas enferma, podías ser una de ellas?”). Seguint Barjola, l’èmfasi en el patiment converteix els relats de l’assassinat d’aquestes tres noies en el relat de supervivència de totes les altres, i les imatges dels seus cossos en un cos públic en forma d’avís. El tractament del cas Alcàsser es tradueix en una por tremenda i un crit de retorn als valors tradicionals.

Un exemple de les múltiples anàlisis de Barjola: l’endemà que s’hagin trobat els cossos de les adolescents, a ¿Quién sabe donde?, Paco Lobatón emet un muntatge en què s’escolta la participació d’Antonia Gómez en una ràdio local, el divendres abans de ser segrestada. El locutor li pregunta què farà aquest cap de setmana i ella diu que segur que no es quedarà a casa. El muntatge combina la veu en off de la ràdio amb imatges de la família gravades aquell matí mateix, escoltant el mateix tall. Quan Antonia diu que segur que no es quedarà a casa, la germana es posa a plorar. Segons Barjola, i seguint un concepte de Michel Foucault, aquest muntatge seria un dels “textos prescriptius” (documents, muntatges, entrevistes...) que proposa regles de conducta i avisa sobre què s’ha de fer  –en aquest cas, sobre què no s’hauria d’haver fet.  

Evidentment, el cas Alcàsser pot extrapolar-se a una manera de fer sistèmica i generalitzada. Ho demostra el paral·lelisme amb el cas que narra Virginie Despentes al manifest Teoria King Kong, publicat recentment en català per L’Altra Editorial. El juliol del 1987, Despentes i una amiga seva van ser violades quan feien autoestop per tornar cap a casa. Tant en Barjola com en Despentes, l’atac es converteix en objecte d’anàlisi. Les dues qüestionen, per exemple, la idea de l’agressor com a persona feréstega, incontrolable. Aquesta personalitat excepcional l’eximeix de la culpa, perquè dels fets aïllats no se’n pot treure conclusions. I això també pot aplicar-se al tractament del cas Alcàsser: tot era tan terrible i insòlit, que el pànic va substituir l’anàlisi. En comptes de preguntar pel perquè d’aquesta mena de crims, la majoria de debats qüestionaven les llibertats de les dones. Bona part de la premsa parlava del perill com una cosa etèria, com si el perill fos la nit. En contra d’aquestes vaguetats, Barjola i Despentes parlen de les agressions sexuals com circumstàncies polítiques implícites al sistema en què vivim.

Tant Despentes com Barjola parlen, també, de la culpabilització de la dona: el fet d’anar en autoestop o les ganes de divertir-se es perceben com transgressions de la frontera, extralimitacions. O coincideixen en assenyalar la paradoxa de les bones intencions i la protecció masculina, que ambdues veuen com una manera de perpetuar el sistema sexista –en paraules de Barjola, “se protegen a ellos mismos, no a las mujeres”.

Sigui com sigui, tot aquest entramat de narratives (els muntatges televisius, les entrevistes, la conseqüent sensació de por i perill) no és fàcil de trobar, no hi ha ningú concret que el creï. Es tracta de perpetuacions tan integrades que s’alimenten a si mateixes. Com afirma Barjola, “la fuerza del poder que impera en la construcción del relato estriba en el conflicto de constatar que, efectivamente, ese poder existe y, como tal, este perjudica con su efecto a todas aquellas persones productoras y receptoras de la narración.”. Precisament, Barjola es fixa en els detalls més ínfims del cas perquè tot contribueix a crear una narrativa determinada. En el cas d’Alcàsser, és evident que els dos agressors estaven abocant el seu poder i control als cossos de les tres adolescents. No és tan evident, potser, que retransmetre i televisar aquesta tortura també és abocar poder i control a moltes dones més. És robar-los-hi, intencionadament, uns quants quilòmetres d’espai públic. 

Impossible resumir una tesi de tres-centes pàgines, però l’assaig de Barjola és interessant perquè analitza els mecanismes de construcció de narratives, transforma un “succés” en un relat polític i li dona un nou significat. Barjola parla de la necessitat de crear contrarrepresentacions que compensin les narratives del perill sexual, que utilitzen el coixí de la protecció i la seguretat per allunyar les dones del carrer. L’assaig va en una direcció molt similar al manifest de Despentes, però el fet que analitzi un cas concret fa que les dinàmiques s’exposin amb molta més claredat. El text l’ha publicat Virus Editorial i mereix un lloc a les lleixes de representants de tots els gèneres i una lectura pausada, atenta i anotada.

 

Ressenya publicada a El Nacional, el 26/04/2018

 

 

 

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<![CDATA[ De Alcàsser a La Manada: ellos violan, matan, o ambas, y ellas tienen la culpa]]> De Alcàsser a La Manada: ellos violan, matan, o ambas, y ellas tienen la culpa

 

Por Alba Moraleda

Nerea Barjola (Santurtzi, 1980) lo tiene claro, el triple crimen de Alcàsser fue un escarmiento para todas las mujeres de una generación. El relato del suceso a través de los medios de comunicación supuso un ataque contra la libertad personal y sexual de las mujeres. La doctora en Género por la Universidad del País Vasco desmenuza esta idea en su libro Microfísica sexistal del poder. El caso Alcàsser y la construcción del terror sexual (Virus, 2018).

Las víctimas, Miriam, Toñi y Desiré salieron para ir de fiesta, hicieron autostop. Una cuarta amiga, Esther, esa noche estaba enferma y se quedó en casa. “Es el símbolo de la generación de mujeres jóvenes que salvó la vida y que, para vivir, tienen que aprender la lección. Que su imagen apareciera en televisión junto a la de sus amigas representa, como ninguna otra, la fuerza de la disciplina del terror sexual y el adoctrinamiento”, reflexiona Barjola.

Los programas de televisión ¿Quién sabe dónde?, de Paco Lobatón, y De tú a tú, de Nieve Herrero, dieron una intensa cobertura al crimen y llegaron a los hogares de millones de personas. La explotación del sufrimiento de los familiares en plató, que se revestía de objetividad con la presencia de médicos según la investigadora, transformó un caso de violencia sexual en una teleserie. El espectáculo y el morbo permitieron categorizar el crimen como un “suceso” y despojarlo de la necesaria reflexión social. “La verdad sobre Alcàsser no se encuentra en descubrir cómo sucedió o dónde se cometió el crimen, sino en cuestionar por qué puede suceder, por qué y quién puede cometerlo”, dice la autora.

Han pasado 25 años del crimen de Alcàsser, ¿por qué es importante un acercamiento desde el feminismo?

Lo viví cuando era adolescente, fue terrorífico. Me parecía muy importante contarlo de otra manera, con una base teórica feminista importante. Quería que hubiese un texto en el que fueran las mujeres las que hablaran de Alcàsser. No los periodistas, ni los criminólogos, ni los forenses, sino que nosotras contáramos lo que supuso el crimen en nuestras vidas. Fue un acontecimiento que tuvo una gran trascendencia para las mujeres y sus cuerpos. Muchas sienten todavía verdadero terror al hablar del crimen.

¿No hubo en ese momento respuesta feminista?

Sí hubo contestación, pero la maquinaria mediática fue muy potente. Era muy difícil contrarrestarlo. El debate no se centró en los derechos que permiten a los hombres tener acceso a los cuerpos de las mujeres, sino en la vida de ellas. Por qué estaban en ese lugar y no en otro. Cuando en enero de 1993 se encuentran los cuerpos, las víctimas pasaron a ser públicas para la sociedad, igual que lo fueron para sus agresores. Todo el mundo tenía el derecho de hablar de sus cuerpos, de si le ocurrió esto o aquello. Estaban consumiendo sus cuerpos.

Dices en el libro que el relato de Alcàsser fue un duro golpe a los avances del movimiento feminista...

La despenalización parcial del aborto o la ley del divorcio fueron grandes logros que se venían trabajando desde los ochenta. Esto, en el contexto de la época, lesionaba los grandes ejes del patriarcado: la institución de la familia, el cuerpo y la sexualidad de las mujeres y la división sexual del espacio público-privado. La narrativa de Alcàsser trata de minar esto. Busca una vuelta de las mujeres al espacio privado, al hogar, como un espacio seguro donde van a estar cuidadas por el padre o por el marido. Fue el mecanismo que, en un momento de ruptura con el statu quo sexual, intentó introducir elementos continuistas para impedir que se produjese un cambio radical para las mujeres.

Haces una analogía con Jack el Destripador, el hito del terror sexual en Londres.

Lo vi como un caso extrapolable para acercarme al crimen de Alcàsser. Judith Walkowitz en La ciudad de las pasiones terribles no se fija en los actos macabros de este hombre. Yo tampoco he puesto aquí el foco. Lo terrorífico, lo morboso del triple asesinato, ya estaba escrito. Como Walkowitz, me fijé en lo que hay alrededor. Ambas partimos de la hemeroteca mediática del momento, de cómo se construye el relato. En Londres en la época victoriana, las mujeres de clase media comenzaban a tomar el espacio público. El relato de Jack el Destripador irrumpe y funciona como un aviso aleccionador. Este hombre solo asesinaba a mujeres que se concebían como públicas. El discurso les dice: “Esto es lo que les pasa a las que toman el espacio público”.

En el libro partes de una convicción, la de que las narraciones sobre el peligro sexual funcionan como proyecto político.

Desde que eres pequeña, los mensajes sobre el terror sexual te dicen lo que te puede pasar si haces determinadas cosas. Le dicen a las mujeres cuáles son los límites que no deben traspasar y dónde tienen que estar. Son avisos aleccionadores que las mujeres reciben constantemente. Adoctrinan y van mermando la libertad. Así, se va construyendo un cuerpo dócil y útil para el sistema heteropatriarcal. Esta idea la desarrolla a través de la violación Virginie Despentes en su libro Teoría King Kong. Lo leí y me impresionó. Mi trabajo de investigación se ha guiado en esta línea.

En casos más actuales como el de La Manada, ¿se repite este relato aleccionador en los medios?

Sí, porque no se ha hecho un análisis político sobre qué permite a cinco hombres agredir sexualmente a una chica. No se hizo en Alcàsser y tampoco ahora. No se ha puesto sobre la mesa el debate de por qué los hombres detentan este derecho sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. De lo que se habló es de por qué ella hace una vida normal o de por qué se fue con ellos. Es importante añadir que al hablar de los medios y el relato que divulgan, no hablamos de entes abstractos. Los medios están constituidos por personas y forman parte de un conjunto social. Es este el que construye el relato, el que quiere salvaguardar el status quo sexual. Para cambiarlo, hay que formarse en feminismo. Es el único antídoto a la violencia sexual, no hay otra.

Entonces, ayer y hoy, tras una agresión sexual ellas son las juzgadas.

Así es. El relato social se construye para culpabilizar a las adolescentes. En La Manada, en Alcàsser o en el caso de Diana Quer. El foco no está puesto en ellos y además se les busca eximentes de responsabilidad. Lo vimos en el caso de La Manada con titulares que hablaban de cómo uno de los agresores había sido padre dentro de la cárcel. Mientras, a ella, se le puso un detective privado. Todo el imaginario colectivo nos juzga incluso cuando decidimos silenciarnos. Cuando después de muchos años, una mujer se empodera y dice: “Este tío me agredió”, se le responde, “¿ahora lo dices?, eso es mentira”. Cuando se juzga a la mujer se está indultando socialmente al agresor.

 

Entrevista publicada en El País, el 17/04/2018

 

 

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<![CDATA[ Nerea Barjola: “El crimen de Alcàsser fue una agresión directa a todas las mujeres de la época”]]> Nerea Barjola: “El crimen de Alcàsser fue una agresión directa a todas las mujeres de la época”

 

 

 Por Laura Caso

Del crimen de Alcàsser, ocurrido hace ya 26 años, las mujeres aprendimos muchas ‘moralejas’. Que la tragedia es el motor del que viven los programas de la tele por las mañanas. Que hubo dos acusados, uno se fugó y otro cumplió condena, pero todo el mundo sabe que fueron solo cabezas de turco; los verdaderos culpables eran ricos y poderosos aficionados a las snuff movies. Que las chicas no pueden andar solas, y que hacer autostop es de locas o inconscientes. Que cuando eres asesinada te acaban juzgando a ti.

Las adolescentes o niñas de entonces se hicieron adultas con el miedo y con la angustia, con las enseñanzas impuestas. Quizá si leen ahora Microfísica sexista del Poder. El caso Alcàsser y la construcción del terror sexual, sientan alivio y encuentren explicación a las cosas que dolían e incomodaban de aquel relato de violencia sexual y de los que han venido después. Nerea Barjola (Santurtzi, 1980, doctora en Feminismos y Género) se enfrentó en su tesis doctoral al terror que ella vivió en su momento, pero esta vez con las herramientas del pensamiento feminista.  “A partir de ahí hago la tesis, fue un proceso súper duro. La defiendo y hago un parón. Fue un trabajo muy emocional y en el que habían participado muchas mujeres. Sentí la responsabilidad de que eso no se quedara en un cajón. A partir de ahí es cuando decido volver a sentarme y reescribir todo el texto para hacer todo un libro más liviano”.

Para construir todo este relato, Barjola se sirve de conceptos de los filósofos franceses Michel Foucault y Jean Braudillard, de la historiadora Judith Walkowitz (que en su libro La ciudad de las pasiones terribles reinterpreta desde un prisma feminista los asesinatos de Jack el Destripador), de archivos sobre la cobertura periodística y de entrevistas con periodistas, conocidas de las chicas asesinadas y mujeres que eran adolescentes en el momento del crimen. El libro, que acaba de publicar la editorial Virus y que cuenta con un prólogo de Silvia Federici, argumenta cómo Alcàsser se convirtió en un relato de terror sexual que marcó a miles de mujeres en un momento en que el Movimiento Feminista había conseguido varias conquistas, en vez de en la oportunidad para analizar los privilegios que los hombres detentaban -detentan- sobre las mujeres y cuestionar el sistema que produce y perpetúa la violencia contra las mujeres.

Dedicas un capítulo a la reapropiación de conceptos desde el feminismo, y en general el lenguaje te parece un campo de batalla muy importante. Con las que se forman cada vez que una política dice algo como miembras o portavoza, parece que es pinchar en hueso esta cuestión. ¿Qué conceptos consideras que es importante que se reapropien el feminismo y las mujeres?

Para mí el feminismo en general ya hace un gran trabajo de resignificación de los conceptos en la medida en que pone nombre a la violencia sexual situándolos en el contexto de una sociedad machista y patriarcal. A lo largo de la investigación he articulado varios conceptos que me han servido para resignificar y reconceptualizar el crimen de Alcasser como una narrativa política que produjo terror sexual en toda una generación de mujeres. El concepto de mujer pública me lo sugiere Judith Walkowitz. Ella lo utiliza para designar a las trabajadoras sexuales. Yo habilito en mi texto un interespacio que llamo tierra de nadie. Es ese espacio que las mujeres transitamos y que en ausencia de protección masculina nos convierte en mujeres públicas: somos de nadie y por tanto somos de todos o de cualquiera. Todas esas voces que se levantan en contra del sexismo en el lenguaje probablemente no tengan formación feminista ni les afecte el lenguaje sexista. Para mí el lenguaje, las formas, la intención de lo dicho y de lo no dicho son muy importantes, no solo en mi trabajo sino también en mi vida diaria. Esa ha sido mi lupa para buscar qué conceptos reconceptualizar en este caso.

El titulo del libro es Microfísica sexista del poder, ¿por qué?

Microfísica del poder es un concepto de Foucault. Para él, el poder es algo circular, algo que ha de analizarse en cadena. Cuando hablo de ello en el libro me refiero a ese poder difuso, que no se sabe bien quién lo tiene pero todos lo ejercemos. El caso Alcàsser es el resultado de este poder difuso que fue ejercido por toda la sociedad para construir el relato del terror sexual de la década de los 90. El concepto en sí se me quedaba corto para demostrar que todos esos significados y discursos que se construyeron son sexistas. La intención fue introducir dentro del término el concepto sexista, porque ese poder que se ejerce es machista y es sexista.

A Anglés se le presentó como un hombre “analfabeto, perverso y primitivo”, afeminado, homosexual, con gustos por el sexo sadomasoquista. A Miguel Ricart, al final, como un ‘cabeza de turco’. Una estrategia del sistema que destacas en todo el relato es señalar que la violencia sexual es propia solo de locos, de inadaptados o psicópatas, y que se hace así por una razón muy concreta. ¿Piensas que es algo que se sigue haciendo hoy día, en casos como el de Diana Quer, por ejemplo?

Esas estrategias del patriarcado siguen totalmente operativas. El conjunto de la sociedad va a buscar siempre no responsabilizarse de la violencia sexual, ya sea apelando a eximentes de la responsabilidad, hablando de los agresores como si fueran monstruos o locos, que es una manera de sacar el caramelo envenenado: ‘esto no tiene que ver con la sociedad, es un acto individual’, cuando no es así; o las noticias en que se habla de los agresores a través de esas declaraciones de los vecinos: ‘era muy buena persona, muy educado’. O bien se les trata de sacar de la sociedad o se les intenta representar como personas normales para generar la duda de si son culpables o no. Ese esquema se ve desde Alcàsser hasta nuestros días.

Otra estrategia, y seguimos viéndolo día a día, es culpar a la víctima, ya sea desde el ‘ha provocado’ al ‘se ha arriesgado demasiado’. Esto ocurrió con este crimen atroz y sigue pasando. Pero lo peor de todo esto es que esta culpa es algo que casi todas las mujeres hemos interiorizado. ¿Cómo nos la borramos?

La disciplina del terror sexual nos afecta a todas. La generación de los 90 tenemos nuestro relato con Alcàsser, pero cada generación tiene el suyo. Como estos relatos se construyen desde la culpabilidad de las mujeres, de ‘esas cosas que hiciste y no deberías haber hecho’, tú vas filtrando en tu cuerpo la forma de limitarte y controlarte. Para borrar eso hay que ponerse de frente, darnos cuenta de que somos un cuerpo construido socialmente. Desde pequeñas nos dicen qué límites tenemos que negarnos, qué actitudes que tenemos que reformular y qué nos puede ocurrir de no hacerlo. Sé que dicho así es muy fácil, pero la manera de borrar esto es el feminismo y la autodefensa feminista, estar rodeada de compañeras.

Porque como comentas, no es lo mismo autodefensa feminista que defensa personal.

Tú puedes tener recursos físicos para defenderte, pero tenemos ese aprendizaje de miedo y terror sexual que nos puede paralizar. La importancia de juntarse con mujeres en un taller de autodefensa feminista y exponer las agresiones desde el feminismo… Se crea una energía súper potente que nada tiene que ver con la defensa personal. Si se quiere hacer autodefensa tiene que ser feminista.

Una de las cosas significativas de las historias de vida que recoges, e incluso de las entrevistas con algunas de las mujeres de Alcásser que eran conocidas de Miriam, Toñi y Desirée, es que muchas consideraban este suceso como tabú, y que no habían hablado de él ni de lo que había supuesto para ellas. ¿Qué piensas que significa este silencio y por qué ha sido una reacción por lo que parece bastante común en las mujeres?

Es una respuesta al dolor. De frente te estaban poniendo una realidad muy cruda, te llegaban detalles muy duros y tú, de inmediato, te identificabas. Ese silencio tiene que ver, en primer lugar, con una incapacidad de dar respuesta a algo que no sabías que te podía ocurrir. Hablar de las agresiones cuesta: una de las mujeres que entrevisté me dijo que este caso lo había vivido como una agresión sexual sobre su propio cuerpo. El crimen fue una agresión directa a todas las mujeres de la época.

Otra idea fuerte es cómo impactó este relato del crimen en la libertad de las mujeres. El autostop, sin ir más lejos, pasó a ser visto como una práctica de riesgo. También sobre cómo los hombres se reafirmaron como figura protectora. Hoy en día, cuando se habla de violencias que les han ocurrido a mujeres, se pregunta ¿pero es que iban SOLAS? Porque ir con otra mujer no se considera ir acompañada, y eso es algo que tenemos todos y todas inscrito en la cabeza. ¿Cómo crees que se podría revertir esta especie de ‘indefensión aprendida’ que tenemos las mujeres?

Para explicar esto me remito al concepto de mujer pública. La sociedad construye los espacios en función de que las mujeres estemos solas si no nos acompaña un hombre. Esta indefensión aprendida que me comentas, la única manera de contrarrestarla y de deconstruirla es el feminismo. El feminismo te explica el por qué de la violencia sexual. No nos sentimos indefensas porque sí, es que se nos está construyendo como cuerpo público. El feminismo te da herramientas y te empodera de manera individual y colectiva.

Algunas de las mujeres del pueblo de las tres chicas asesinadas te contaban que, pese a todo, habían seguido haciendo autostop y que en varias ocasiones, subidas al coche de un desconocido, este les había dicho algo así como ‘Y ahora si no paro, ¿qué?’. Una especie de ‘no te hago daño, pero porque yo no quiero’.

Lo importante es eso: no lo hacen porque no quieren, pero podrían hacerlo. Es asombroso la cantidad de veces que en las entrevistas ha salido esto del ‘¿y si no paro?’ Eso también es violencia sexual en el momento en que se ejerce un poder muy concreto. La frase no es exclusivamente un correctivo, significa la posibilidad que tiene él de ejercer violencia sobre tu cuerpo. Esto es muy grave, porque ellos están reproduciendo una amenaza.

Es muy revelador cuando en el libro repasas todas las iniciativas que el movimiento feminista llevó a cabo en los 80 y los 90 y que tú relacionas con el crimen y su relato, que funcionan como escarmiento para meter en vereda a las mujeres que pretendían alterar el statu quo. Muchas jóvenes hoy en día desconocen cómo actuó o se organizó el feminismo entonces para conseguir cosas como la despenalización parcial del aborto o  que en el Código Penal la violación figurara como delito contra la libertad sexual y no contra el honor. ¿Algún día se estudiará Historia del movimiento feminista en las escuelas? 

 El feminismo en los colegios como asignatura es fundamental, pero la tienen que dar personas que estén formadas en feminismo. Hay una carencia de memoria histórica: se estudia la Transición pero no los logros del movimiento feminista en los 80. Hay un vacío y una invisibilización de la lucha de las mujeres como sujeto político. Te diría que hay muchas jóvenes hoy que no saben qué mujer fue la que consiguió el derecho al voto en el Estado Español. Mujeres como Nuria Varela o Begoña Zabala aquí en Euskal Herria están recogiendo ese testigo. Para que el feminismo llegue a los colegios vamos por buen camino. Para mí las nuevas generaciones vienen muy potentes y cada vez empiezan antes. No sé, yo tengo esperanza.

En el libro también abordas el tratamiento sensacionalista y poco ético que los medios le aplicaron al caso, pero tu punto de vista es algo diferente al discurso general. No crees que esto fuera necesariamente el nacimiento de la telebasura, sino que fue el poder social el que se sirvió de los medios para afianzar el statu quo, ¿por qué piensas esto? 

Desde la perspectiva periodística, se considera que con la emisión del programa De tú a tú de Nieves Herrero el 28 de enero de 1993 [cuando se hallaron los cadáveres de las tres jóvenes] la tele entra en otra era y va a nacer la telebasura. Yo discrepo: ese antes y después no creo que se diera, o no del todo, en los medios. Los medios forman parte del aparato social machista que va a utilizarlos para divulgar a gran escala terror sexual, para tratarlo como un suceso. Esto va a impedir repensar el crimen en términos políticos, no se va a hablar de los derechos que los hombres detentan sobre las mujeres y sus cuerpos, sino que se va a montar un reality alrededor.

Además, señalas que Nieves Herrero, sin eximirla de toda la responsabilidad respecto a cómo cubrió el caso, se llevó la peor parte de las críticas, y ahí detectas misoginia.

Para nada descargo la responsabilidad que tuvo, pero Paco Lobatón [que ese mismo 28 de enero emitió un especial de Quién sabe dónde] usó los mismos recursos que ella y quedó como un periodista serio y de rigor. Comentarios de columnas de opinión o editoriales del día después hablaban de ella en términos machistas. Uno decía que no debería volver a presentar un programa de televisión y que se tendía que volver a su casa a fregar.

En una entrevista en Pikara Magazine hace poco comentabas: “Entre contar qué está sucediendo y promover el terror sexual la línea es muy fina. Yo tenía ese miedo al escribir el libro: producir lo que estaba tratando de denunciar”. Creo que es un miedo compartido por muchas compañeras periodistas a la hora de informar sobre violencia machista. ¿Cómo crees que podemos evitar esto de caer en lo que queremos evitar?

En mi caso, el crimen me afectó directamente, y tuve miedo de enfrentarme a lo que me generó tanto terror. Hay muchas mujeres que tienen los detalles muy corporizados. Me he dado cuenta de que no hay manera de deconstruir el relato del terror sexual si no lo miramos de frente. Sin embargo, yo tenía herramientas teóricas y empiezo y cierro la historia, pero cuando hay que hacer el seguimiento de una noticia surgen dificultades. Imagino que a unos más que otros: hay una diferencia clara entre las periodistas con formación feminista y los que no la tienen. Es esencial tratar de nutrirnos de las herramientas que otras compañeras utilizan para contar la noticia desde otro lugar, es fundamental compartir conocimiento. Todo lo que tenga que ver con detalles morbosos o con la vida de la mujer agredida y todo lo que impida repensar el crimen en términos políticos sobra.

Para terminar, concluyes con lo necesario que es producir contrarrepresentaciones del terror sexual. Por ejemplo, Teoría King Kong, un ensayo en el que Virginie Despentes habla sobre su propia violación y que cuentas que te influyó al escribir este libro, es una de estas contrarrepresentaciones .¿Qué otras conoces y piensas que otras mujeres deberíamos empezar a conocer?

Empezar a nutrirse de literatura feminista es súper importante, el feminismo crea contrarrepresentaciones constantemente. Muchas mujeres lo están haciendo, ya sea desde el humor, el teatro, la música. En general, cualquier grupo feminista, desde el más pequeño hasta el más numeroso, está creando. Un buen artículo o una buena reseña de un libro feminista es una contrarrepresentación. Tú puedes producir contrarrepresentaciones.

 

Entrevista publicada en Eslang el 17/04/2018

 

 

 

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