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El problema de las calificadoras no son sus errores

Por Pere Rusiñol

Se habla mucho de los errores de las agencias de calificación, pero Werner Rügemer va más allá: escruta su papel al servicio del poder financiero.

Hay consenso en que la magnitud extraordinaria de la burbuja que estalló en 2007 no hubiera sido posible sin el entusiasta impulso de las tres grandes agencias de calificación, que suman el 90% del mercado. Standard & Poor's, Moody's y fitch calificaron con matrícula de honor artilugios financieros que habían resultado invendibles si hubieran sido calificados como lo que eran: basura. Las agencias ganaron un dineral pero la porquería se extendió por todo el mundo y aún pagamos el precio.

Ésta es una historia conocida, pero Werner Rügemer, economista, filósofo y profesor de la Universidad de Colonia, va mucho más allá: sostiene que el problema no son los errores cometidos, sino la sustancia misma. Su visión es que las tres agencias son un instrumento al servicio del poder financiero. La perspectiva de Rügemer no es exclusivamente económica, sino básicamente política e histórica, y siempre didáctica. Conclusión: «Si las agencias se presentaran como lo que son, a saber, como prestadoras de servicios, asesoras y lobbistas de los acreedores privados, no habría nada que objetar. Pero que actúen al mismo tiempo de jueces de empresas y empleados, de Estados y ciudadanos, y de economías nacionales enteras, eso no puede estar bien». El prólogo y epílogo de Gonzalo Boye -el abogado que quiso sentar a las agencias en el banquillo de la Audiencia Nacional-, quien agrega la solvencia jurídica a un análisis compartido con el autor.  

 

Reseña publicada en Alternativas Económicas n.º 2, abril de 2013

 

 

  Las agencias de calificación

12/04/2013 09:33:47

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