notícia

El negocio del miedo

Por Manuel S. Jardí

El negocio de agencias de calificación como Standard & Poor's, Moody's y Fitch no es la devolución de la deuda. Al contrario, sus objetivos van en sentido contrario, en el crecimiento exponencial de la misma. Para ello despliegan un alto repertorio de prácticas que van desde las calificaciones indicativas, incluso las no solicitadas, hasta la escenificación de crisis o la intervención directa en políticas internas de los Estados, a quienes «aconsejan» recortes sociales. Estas prácticas fraudulentas y extorsionadoras, consentidas por unos supuestos poderes políticos  que abdicaron de su función reguladora malversando, de paso, la representatividad democrática, han convertido a las agencias en una máquina lucrativa de expolio continuado. hoy se erigen en uno de los pilares del capitalismo de casino que se ha enseñoreado del planeta. Este libro no es un ensayo más sobre estos agentes imprescindibles en la devastación disfrazada de crisis económica. Por primera vez se presenta la estructura de propiedad de los tres grandes oráculos. Y entre sus propietarios figuran los mayores fondos de inversión y fondos de alto riesgo -con sede en paraísos fiscales- que pertenecen a un complejo entramado de bancos y grupos empresariales, quienes, a su vez, poseen las más importantes y conocidas multinacionales. Es oportuno conocer la vasta red de complicidades que han permitido la desregulación de los mercados financieros hasta aupar a las agencias de calificación «como juez y parte de un casino global en el que la banca siempre gana». Añádase a ello una meditada política de rotación de directivos entre cargos políticos, asesores presidenciales, empresas públicas, multinacionales, bancos y fondos de inversión, que aseguran fidelidades y control directo de las estructuras políticas. Más que control político, sumisión absoluta. Los resultados están a la vista.

 

Reseña publicada en Le Monde Diplomatique n.º 210, abril de 2013

 

 

  Las agencias de calificación

12/04/2013 09:44:22

subscriu-t´hi