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La persona andaluza se caracteriza por dedicarse casi invariablemente portada-manuelal trabajo sexual y doméstico. Es estadísticamente probable que sea toxicómana y provenga de ambientes marginales. También es maleducada, tramposa, holgazana, caradura, superficial y deliberada y vocacionalmente ignorante. No sabe hablar y de hecho le costará la misma vida aprender idiomas porque tiene pocas luces, en general. Eso sí, está genéticamente preparada para soltar un chiste en cualquier momento. No soporta al catalán, separatista e insolidario por naturaleza, que no quiere compartir su riqueza con las/os andaluzas/ces que tanto han contribuido a levantar su tierra. Porque todo/a buen/a andaluz/a es ante todo, español/a, como dios manda (tan español y moderado como lo era Blas Infante). Por eso lleva con orgullo que toda una duqeusa de Alba haya elegido nuestra “región” para fijar su residencia. Este es el dibujo que del pueblo andaluz hacen los medios sistemáticamente. Con todo, siendo un hecho negativo, no es lo peor. La parte más triste se deriva de que son, precisamente, andaluzas/ces dedicadas/os al humor en sus diversas vertientes (actores y actrices, monologuistas, guionistas, dibujantes) las/os que contribuyen a perpetuar tales estereotipos. El españolismo sonriente. Humoristas al servicio de la colonización de Andalucía es un breve repaso de quiénes son y cómo lo hacen.

Por lo mal que habláis - Manuel Rodríguez Illana
Blas Infante: revolucionario andaluz - VV. AA.
La mano - Fatima Azahara y Carmen Virusa (coord.)
La naturaleza del fascismo - Karl Polanyi
Afers internacionals 124 - VV. AA.
Psicología de masas del fascismo - Wilhelm Reich

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Del 10 al 23 de agosto estaremos cerrados para hacer unos días de descanso. Os avisamos de que los pedidos llegados en esta quincena, se servirán a partir del 24 de agosto

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