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Municipalismo libertario: la asamblea municipal como órgano de gestión y gobierno de las ciudades

Por José G. Arribas

Aun cuando son dos los autores del libro, Janet Biehl,  deja claro desde el principio que ella es sólo la autora material, siendo su objetivo principal el mostrar el pensamiento de Bookchin sobre municipalismo libertario. De forma que este libro pueda considerarse un texto de introducción a éste autor, un paso previo a posteriores lecturas. Esta neta separación de responsabilidades en la autoría queda aún más patente en la última parte del libro, en la cual la autora deviene entrevistadora y extrae de su compañero interesantes reflexiones acerca de los temas desarrollados en la obra, la cual resume perfectamente las ideas de Bookchin acerca de cómo se puede actuar desde el entorno municipal para comunicar a la sociedad la necesidad de una mayor implicación de la ciudadanía en la gestión municipal, introduciendo la asamblea municipal como órgano principal de gestión y gobierno de las ciudades.

Según Bookchin, existen tres ámbitos en la vida en sociedad del individuo: el ámbito social o privado, el ámbito político o arte de gobernar y el Estado. La municipalidad libertaria tiende a hacer desaparecer el último ámbito, el Estado, mediante la potenciación y enriquecimiento de los dos primeros: el individuo como ser social y como ser político. El camino para hacer realidad el municipalismo libertario sería la descentralización, la democratización y el federalismo. Las estrategias de lucha serían la formación de grupos activistas, la difusión del pensamiento y la participación en las elecciones municipales. La coherencia de la participación en las elecciones municipales con los planteamientos libertarios estaría fundamentada en la percepción de la municipalidad como un ente opuesto al Estado, un ámbito (la ciudad) en el cual la persona se hace libre solamente si ejerce su libertad tanto en el ámbito social como el político, teniendo como características principales de su actuación la solidaridad y la razón, eludiendo en todo momento la autarquía o el localismo, potenciando el uso limpio de la tecnología y la utilización eficiente de los recursos humanos y materiales. Junto a esto, plantea la necesidad ineludible de crear cadenas de interdependencia entre los municipios para poder mantener y aumentar la calidad de vida de las personas, compartiendo riesgos y recursos. El confederalismo sería el instrumento que organizara dicha interdependencia, mediante asambleas de orden supramunicipal a las que asistirían delegados nombrados por sus respectivas asambleas de municipio.

Pero la acción local libertaria no está exenta de peligros, siendo el más peligroso la apropiación por parte de elementos reaccionarios de los valores que siempre han pertenecido a la izquierda, en explícita alusión a la Liga Norte italiana: “Una muestra más del lamentable estado de la izquierda libertaria es que sus una vez queridas ideas de comunalismo municipal y confederalismo hayan sido utilizadas – y deformadas – por la derecha al servicio de objetivos reaccionarios”.

Aunque a renglón seguido, para que no haya confusiones, se deja claro el verdadero objetivo del municipalismo libertario: “El municipalismo libertario no es una rebelión de contribuyentes; no es una estrategia para permitir a los pueblos y ciudades ricos desprenderse de la carga de pagar impuestos con que mantener las ciudades y pueblos más pobres. Al contrario, persigue – como veremos – eliminar completamente las desigualdades de riqueza entre zonas ricas y pobres.”

Si eludimos polemizar excesivamente sobre la propuesta de participación en las elecciones municipales, aspecto que se nos antoja demasiado influenciado por el entorno social del autor (los EE.UU.), este libro es de sumo interés, no sólo por las ideas que contiene su cuerpo central, sino también por el arranque de la obra, en el que se realiza un análisis somero muy interesante de lo que se considera que son las distintas formas de democracia directa municipal que se han dado en la Historia: la ecclesia de las polis atenienses, la conjuratio y las asambleas en las comunas medievales, las asambleas municipales de las colonias puritanas de Nueva Inglaterra y las asambleas seccionales del París inmediatamente posterior a la Revolución Francesa.

 

Reseña publicada en BICEL n.º 19 (diciembre 2009), órgano de la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo
 

 

 

  Las políticas de la ecología social. Municipalismo libertario

12/01/2010 20:56:12

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