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Una tentativa libertaria de poner en jaque al franquismo



Por Octavio Alberola

Tras un largo y minucioso trabajo de recopilación y análisis de documentos, los compañeros Salvador Gurrucharri y Tomás Ibáñez nos ofrecen su punto de vista sobre la trayectoria de la Federación Ibérica de Juventudes libertarias (FIJL) durante la década de los años sesenta ("más exactamente, en el corto período de tiempo que transcurre desde 1962 hasta 1969", como se precisa en la presentación del libro).

Editado por la Editorial Virus, Insurgencia libertaria. Las Juventudes Libertarias en la lucha contra el franquismo es, como dicen sus autores, una tentativa "de historiar en detalle" la lucha contra la dictadura franquista, asumida nueva y plenamente en 1962 por las Juventudes Libertarias tras la reunificación de la CNT en 1961 y la aprobación del dictamen sobre el organismo conspirativo DI. Acuerdo aprobado luego por el conjunto del Movimiento Libertario Español, tanto en el exilio como en el interior.

Para comprender la importancia del análisis de este período realizado por estos dos compañeros y del acuerdo sobre el DI y su "aplicación" me parece interesante recordar lo que Juan García Oliver dice al respecto en su libro de memorias El eco de los pasos:

"(...) Pero se fueron dando pasos decisivos hacia el logro de la unidad de la CNT. Pasos que, lentamente, condujeron a celebrar un Congreso en Francia en 1961 del que saldrían dos resoluciones muy importantes. La primera, que se realizase la unidad de la militancia confederal, sin vencidos ni vencedores (...) La segunda, la creación de un órgano de combate, llamado DI, anagrama de Defensa Interior, puesto que la unidad se realizaba con el objetivo de colocar en primer plano las realidades que prevalecían en el interior de España.

El DI, que agrupó a viejos militantes de probado historial revolucionario con inteligentes miembros de las juventudes, realizó una labor de seis meses de duración, en la que sus miembros tuvieron en jaque a las fuerzas represivas en algunas ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia y San Sebastián), manteniendo al dictador Franco en un acoso tan enérgico que éste llegó a prescindir de todos los medios de transporte terrestre, saliendo en helicóptero desde sus jardines de EL Pardo. Al parecer, sólo seis meses de acción conjunta tuvo el DI, brazo armado de la Organización. Hubiese sido menester , por lo menos, un año más para poder terminar la obra emprendida, que no era otra que acabar, como hubiese lugar, con la dictadura. Desgraciadamente, era una lucha que reclamaba abundantes medios económicos. Rico siempre en hombres luchadores, pobre siempre en medios económicos, el DI tuvo que suspender la empresa de la liberación de España. Sin embargo, aquella fue la única vez que la Organización se enfrentó con la dictadura. Y la única también que una organización española, antes de la actuación de la ETA , emprendiera una lucha colectiva contra el franquismo."

Por todo ello considero necesaria su lectura para todo aquel o toda aquella que tenga un real interés en conocer -para hacerse su propia opinión- lo que fue esa tentativa libertaria de poner en jaque al franquismo o, por lo menos, de manifestar una solidaridad activa a cuantos en España soportaban el peso de la represión franquista. Una tentativa que tenía también por objetivo sacudir la rutina organicista del anarquismo y el anarcosindicalismo, actualizando sus planteamientos revolucionarios y su presencia en un mundo en pleno cuestionamiento ideológico. Por lo que no es de sorprender que esa actualización de la anarquía se identificara con todas las formas de impugnación antiautoritaria a la obra en esos momento en el mundo y contribuyera también a la emergencia del movimiento que culminó en el Mayo francés de 1968. Y que luego se fundiera en muchas de las experiencias autogestionarias y antijerárquicas que prolongaron tal movimiento.


Reseña publicada en Rojo y Negro, septiembre 2010

 

  Insurgencia libertaria

22/09/2010 10:10:20

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