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Una revisión rigurosa de una de las corporaciones mundiales que controla el espacio de las comunicaciones digitales

Por Antonio Fernández Vicente
Doctor en Ciencias de la Comunicación y profesor de la Universidad de Castilla La Mancha

El lado oscuro de Google ofrece al lector una revisión rigurosa de una de las corporaciones mundiales que controla el espacio de las comunicaciones digitales. La relevancia de desvelar los fundamentos tecnológicos de Google, así como su modelo de negocio, es tanto mayor por cuanto la utilización de este motor de búsqueda se ha extendido hasta llegar a hacer sinónimos Google y Web.

De una parte, Google se presenta como un organizador global del conocimiento enclavado en la Web, un portal mirífico cuya cualidad principal no es sino la de responder a cualquier tipo de pregunta en el menor tiempo posible y con la mayor precisión. Por otra parte, este servicio suprime la incertidumbre y proporciona tanto orden como guías de orientación en el caos saturado de informaciones que es la Web. Lo hace desde la pretendida gratuidad y bajo una imagen corporativa que realza los valores de diversidad, cosmopolitismo y libertad.

No obstante, la gran corporación radicada en Mountain View (California) se ha hecho acreedora de un poder supranacional sustentado en la generación de metadatos. El colectivo de hackers y activistas sociales Ippolita ha tratado, con agudeza y rigor argumental, de desentrañar alguna de las latencias que se ocultan tras la filantrópica e inocua imagen de marca de Google.

Ya desde el primer capítulo, se traza una aproximación histórica a los motores de búsqueda y a los orígenes humildes de Google en la Universidad de Stanford. En este apartado, se explican las peculiaridades del algoritmo page rank. Lo más significativo es descubrir que la fórmula inventada por Larry Page comparte, en lo esencial, patrones estadísticos comunes con el sistema de revisión por pares (peer-review) que objetiva la producción científica universitaria. Para mediar y clasificar la calidad de un artículo, se tiene en cuenta la acogida de otros científicos. ¿Cómo mensurar la valoración positiva de un escrito? La solución dada por la comunidad científica, esto es, el número de citas sobre el artículo en publicaciones de alto nivel, fue asimilada por Google para la creación de su algoritmo. En otros términos, se convierte la cantidad de links en criterio de calidad. No obstante, al igual que reseñas y enlaces en revistas de prestigio se arrogan un valor superior, los links de sites a su vez hiperenlazados ostentarán mayor relevancia que otros.

Bajo el lema Don't be evil, Google utilizó la eficiencia y la aparente objetividad científica de los resultados para colocarse como primer motor de búsqueda. El desarrollo del algoritmo page rank, y la indexación de la Web -que precisaba inversiones cuantiosas en los data centers para almacenar y gestionar la información acumulada por medio de los spiders-  fue respaldada por la creación de servicios publicitarios como Adsense y Adwords. El modelo de negocio de Google se basa en la acumulación de los metadatos de las búsquedas de cada usuario, registradas en sus servidores, de modo que sea posible establecer perfiles personalizados de los consumidores para adaptar la publicidad a sus preferencias.

El texto pone el énfasis en la pérdida de privacidad proveniente de la trazabilidad de los usuarios de Google. El problema se agrava cuanto mayor poder acapara la corporación con prácticas tan desdeñables como la apropiación venal de innovaciones procedentes de proyectos open source, o prácticas monopolísticas -captación de nuevos talentos y absorción de proyectos informáticos alternativos- que son enmascaradas tras el mundo maravilloso de Googleplex, la sede de la empresa donde cualquier programador desearía trabajar. “Se trata -leemos en el texto- del surgimiento de un conglomerado de poder con una fuerte influencia ya hoy en día sobre la vida de demasiados individuos. Google tiene informaciones reservadas que analiza sin descanso para promover una personalización cada vez más cuidada del cáncer publicitario”.

El volumen aporta datos fundamentales y perspectivas oblicuas que nos hacen comprender mejor al gigante californiano. Desde el cuestionamiento de la objetividad del algoritmo base -cuya patente original es propiedad de la Universidad de Stanford-, a contradicciones como la equiparación de la cantidad y la calidad, el posicionamiento en el ranking de resultados o el almacenamiento de historiales de búsqueda que diseñan los profiles de usuarios, El lado oscuro de Google ayuda, al menos, a poner entre paréntesis la filosofía libertaria y new age que esconde el primer móvil de la corporación: la rentabilidad económica. Un planeta indexado y monitorizado por una corporación privada puede suponer una amenaza no sólo para los individuos, sino también para otras empresas e incluso para los propios estados.
 

Reseña publicada en la Revista Latina de Comunicación Social, febrero de 2011

 

 

  El lado oscuro de Google

23/02/2011 09:55:28

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