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Manifiesto Contra la religión de la islamofobia

En defensa de Abdennur Prado y contra la persecución mediática de los musulmanes

 

La publicación, el pasado 24 de marzo, de un artículo de Abdennur Prado en el portal Webislam.com, titulado «Tendrán su 11M», ha desatado una abyecta e injustificada persecución mediática contra su autor, una campaña que sólo puede sostenerse si el análisis se limita a la lectura superficial del título y, en particular, si se ignora o se oculta voluntariamente la trayectoria del actual presidente de la Junta Islàmica Catalana. Cualquiera que lea el texto entendería que el título no pretende ser ni una predicción ni una amenaza, sino que emplea el 11M como una clara representación de los desastres y las consecuencias de la guerra, que nuevamente se abre camino en Libia bajo pretextos humanitarios, mientras algunos de sus aliados árabes son cómplices o colaboradores directos de la represión en Bahrein o Yemen.

Titulares como «Una web islámica advierte a Zapatero que “tendrá su 11M” por atacar a Gadafi» (El Mundo) o «Un activista islámico catalán avisa al Gobierno de que tendrá su 11-M por actuar en Libia» (La Vanguardia), tergiversan el sentido de lo escrito haciendo creer que se está lanzando una amenaza, cuando de él se desprende nítidamente un profundo lamento ante cualquier expresión de violencia. Como ha tenido que explicar Abdennur Prado estos días hasta la saciedad, el sentido fundamental del artículo se refiere, precisamente, al 11M que en los últimos días está sufriendo el pueblo libio, sometido a bombardeos por los mismos gobiernos occidentales que alimentaron de armas al tirano que los somete. Una expresión clara y abierta de indignación ante el fariseísmo y la hipocresía de una autodenominada comunidad internacional que quiere colocarse medallas con el rostro de un fantoche al que ayer agasajaba, mientras sigue manteniendo relaciones de privilegio con regímenes intolerables como Marruecos, Argelia o Arabia Saudí. La indignación mostrada por Abdennur Prado es la misma que, expresada de distintas maneras, muchos compartimos y manifestamos desde la impotencia de quienes no tenemos el poder y, por tanto, no tenemos más que la palabra en el papel y el grito en la calle para denunciar e intentar frenar esta miseria ética y política.

La trayectoria personal, ética e intelectual de Abdennur Prado está muy por encima de aquéllos y aquéllas que muestran su miserable catadura moral al manipular la justa indignación de un ciudadano para dibujar de ese modo la caricatura de un fanático integrista, retrato inconcebible para cualquiera que conozca tanto la bibliografía como la actividad militante de Abdennur Prado. Cuando Pilar Rahola presenta a Prado como un lobo con piel de cordero y sugiere, junto con Alfonso Ussía, quemar al hereje en la pira de la Fiscalía General del Estado, o cuando Josep Cuní le pregunta a su entrevistado si su actual estancia en Córdoba tiene que ver con la reconquista de Al-Andalus, nos hallamos ante un periodismo de carnaza que explota y difunde de manera irresponsable el odio irracional a los musulmanes, desde la suficiencia infantil de quienes se han acostumbrado a provocar incendios de manera cotidiana, sin reparar en sus consecuencias. Activo defensor de la igualdad de la mujer o de la legitimidad de la homosexualidad en el islam, intolerante con cualquier uso del islam como pretexto para acciones violentas y defensor de una práctica religiosa alejada de jerarquías clericales, sólo la burda manipulación de sus palabras y el escamoteo deliberado de su trayectoria pueden explicar el hostigamiento del que estos días está siendo objeto Abdennur Prado.

Nos parece, además, que esa reacción automática y fulminante de la mayoría de medios de comunicación es el fruto de una islamofobia metódica que aprovecha cualquier resquicio para agitar el fantasma del «peligro musulmán». El uso tergiversado y populista del título del artículo publicado por Abdennur Prado es un efecto más del clima de estigmatización y sospecha en que nos hallamos instalados, donde tanto los actos como las palabras de cualquier musulmán son sometidos a un juicio inquisitorial que sólo pretende la reproducción permanente de un arquetipo para el cual en el islam reside la semilla de violencia. Siguiendo los preceptos modernos del neoracismo, empeñados en sustituir la vieja idea de raza ―un concepto sin ninguna base científica―, por una interpretación esencializadora del concepto de cultura o del concepto mismo de religión, el universo amplio del islam aparece como el chivo expiatorio sobre el cual proyectar la razón de los problemas que padece nuestra sociedad sobre el capitalismo.

Esta estigmatización, que sí contiene una agresión y una violencia mediática de carácter sistemático, es la espiral en la que hoy ha caído Abdennur Prado, al que su carácter de personaje público le ha permitido mal que bien defenderse como ha podido de los ataques. Sin embargo, ese estigma cae cada día como un bombardeo sobre miles de musulmanes anónimos, a quienes no sólo no se les confiere el derecho a la legítima defensa, sino que se les despoja de la presunción de inocencia, cuando no directamente de la presunción de humanidad que permite reconocerlos como semejantes.

Por lo tanto, creemos que el proceso a Abdennur Prado es un síntoma y un reflejo del clima de hostilidad que provoca cientos de detenciones y condenas a años de prisión preventiva de supuestos terroristas finalmente absueltos, y que cada día, cada hora, se refleja en textos periodísticos y académicos que atizan la animadversión al sujeto musulmán, convertido en el principal de los demonios contemporáneos. Algo que nos obliga a reaccionar a tiempo, no sólo para apoyar y ratificar la dignidad de quien hoy es víctima de este ataque, sino también para defender a todos aquellos que han sufrido, están sufriendo y desgraciadamente sufrirán una criminalización que ya forma parte de la armadura ideológica del poder estatal y del imaginario social y mediático. Pocas luchas actuales nos parecen más justas que la defensa de los musulmanes frente a la activa secta de la islamofobia.
 

Alberto López Bargados (antropólogo), Benet Salellas (abogado), Colectivo editorial Virus, David Fernández (periodista), Gerard Horta (antropólogo), Periódico Masala, Toni Serra (miembro del Arxiu de Vídeo OVNI), Beatriz García-Quesada (profesora, traductora e intérprete), Unión de Mujeres Musulmanas de España, David Karvala (activista antiguerra i antifeixista), En Lluita, Ismael L'aziri Botifoll, Sandra Campañón, Joan Miquel Lorente González-Yahya, Josep María Navarro (President de SODEPAU), Soledad Romero Cela, María Teresa Carbajo García, José Luís Expósito, Álex Muñoz, Santiago López Petit, Carmen del Río Pereda, Helena Gutierrez Espí, Asociación Intercultura de Melilla, Gala Pin Ferrando, Esther Alonso, Rubén Rebollo Pérez, Marta García Quiñones, Daniel Alcalde Güelfo, Antonio García Espada, Mariano Juan Mayans Sampietro, Antonio Gabriel Ruíz Jiménez, Muhammad Escudero Uribe, Milagros Beltrán, Centro Cultural Islámico de Albacete, Lluís Mauri i Sellés (escritor i blogger), SODEPAU, Rogelio López Cuenca, Ahmed Kayoua, Zakiya Boudi, Ramon Grosfoguel (Profesor, Universidad de California en Berkeley), Ndeye Andujar (vicepresidenta de la Junta Islámica Catalana), Javier Belda (periodista y analista del Centre de Recerca HumanismeEmergent.org), Jorgelina Barrera (Documentalista y miembro del Archivo Observatorio Sur), Patricia Fernández Carmona (diseñadora gráfica), Jaled Ibarra, Gerardo Moreno González, Yusuf Rodríguez, Forn de teatre Pa'tothom, Pedro Burruezo (periodista, músico y compositor), Abdou Mawa Ndiaye Ndaw, Asociación Socio-Cultural Nurain de Canarias, Cristóbal Cervantes, Tamara Ruiz (miembro de En Lucha), Amina al Yerráhi, Miquel Àngel Sòria (Director de la revista D'un roig encés), Simona Levi, Sáleh Abdurrahim 'Isa (Poeta y trabajador social), Albert Molina, Rashida Jenny Torres, Albert Moliner Fenández (doctor en Teología), Hashim Cabrera, Osmel R. Valera d’Abela, Agustín Velloso Santisteban, Manuel Jiménez Sanaa, Félix Amín Herrero, Asociación Al-Ándalus de Málaga, Yusuf Cadelo (Presidente Sociedad Mediterránea para el Diálogo y la Cooperación), Muhammad Escudero Uribe, Asociación De Amigos Del Pueblo Marroquí (Itran), Daniela Ortiz de Zevallos, Eva Legido Quigley, Miguel Sanz Alcántara (miembro del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as -SAT- y militante de En Lucha), Gerardo Pisarello, Pau Alarcón (sociólogo y miembro de En lucha), Ada Colau Ballano (membre de l'Obsertatori dels drets humans DESC), Observatori dels Drets Socials, Econòmics i Culturals (DESC), Jorge Sánchez Jiménez (activista social), Iñaki Errazkin (periodista y especialista universitario en Derechos Humanos), Gorka Ramos Hervella (psicoterapeuta), Nuria Vidal de Llobatera, Nuria Enguita Mayo, Daniel Bravo Nieto, Pablo Romero Noguera, Florenci Guntín Gurguí, Albert Folch (membre de SODEPAU), Maria Dolores Fuentes Orta, Carolina Ojeda Marulanda, Mireia Vehí Cantenys, Nuria Vila, Cristina Lena Fombuena, Lola López (antropóloga), Camilo Morales Neisa, Gregorio Moradas Larín, Jesús Ruíz, Nadja Monnet, Doris Boria Bueso, Carme Mayugo i Majó, Inmaculada Postigo Gómez

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31/03/2011 08:02:05