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Se publica una biografía de Francisco Maroto, considerado el Durruti andaluz

Por Teleprensa.es

La editorial Virus, de Barcelona, ha publicado recientemente una voluminosa biografía de Francisco Maroto del Ojo, un desconocido para la historia académica pero, según muestra el historiador Miquel Amorós, uno de los hombres más destacados en los frentes de Málaga y de Almería y Granada desde que comenzara la guerra en 1936. Tanto que la columna que organizaría desde Alicante para contribuir a la recuperación de Granada llevaría su propio apellido: «La Columna Maroto libertará Granada» rezaba uno de los carteles de propaganda de la columna, cuya solvencia militar fue reconocida por los mandos militares que más estrechamente trabajaron con ella en el frente.

Pero la trayectoria de Maroto, señalado a menudo como «el Durruti andaluz», es muy anterior a la guerra. Ebanista de profesión y nacido en el barrio granadino del Albaicín, se formó políticamente durante los años duros de la dictadura de Primo de Rivera, padeciendo la ilegalización y la represión de la CNT, y durante el periodo republicano se convirtió en un relevante líder anarcosindicalista, afrontando una enconada conflictividad social. Desde la clandestinidad de los años 20 a las sucesivas huelgas que en los años 30 reclamaban la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores en Granada y el resto de Andalucía, se curtió una personalidad como la de Francisco Maroto; que representa a toda una saga de anarquistas andaluces entre los que destacan otros nombres como el del sevillano Juan Arcas o el malagueño Juan Santana Calero.

Maroto, el héroe. Una biografía del anarquismo andaluz dibuja un primer mapa de la militancia libertaria de la época, que rompe algunos tópicos profundamente arraigados. Lejos de representar un anarquismo rural y milenarista, la obra de Miquel Amorós narra la construcción del sindicalismo anarquista en un contexto de conflictividad obrera en algunos de los principales núcleos urbanos andaluces, como serían Sevilla, Granada y Málaga.

Durante la guerra, la acción de Maroto se movería entre Almería y Alicante. Maroto conseguiría organizar una columna de milicianos, mayoritariamente andaluces, que tendría su cuartel general en el campamento Álvarez de Sotomayor de Viátor.

Pero un enfrentamiento con el Gobernador Civil de Almería, Gabriel Morón, que quiso impedir que la columna repartiera alimentos entre los refugiados por la caída de Málaga, hizo que Maroto pasara buena parte de la guerra encarcelado en el Cuartel de Ametralladoras de Almería, defendiéndose de falsas acusaciones de sedición.

Con el avance de las tropas fascistas, Francisco Maroto, al final de la guerra se refugiaría en Alicante, donde fue localizado y capturado por elementos franquistas. Salvajemente torturado según los testimonios de quienes estuvieron con él en el reformatorio de adultos de Alicante en sus últimos días, sería fusilado el 12 de julio de 1940. Bernardo López García, un soldado de la Brigada 148, de Águilas, describiría así los últimos momentos de Maroto: «Ocurrió que cuando fusilaron a los otros condenados que iban en el mismo camión que Maroto, después de darles el tiro de gracia, cogieron a Maroto, es decir, al montón de carne que habían dejado del gigante anarquista, sin dispararle el tiro de gracia, ya que el jefe del pelotón de fusilamiento no sabía en
qué parte de su cuerpo le podía disparar».

Reseña publicada el 21/09/2011 en Teleprensa.es. Periódico digital de Almería

 

  Maroto, el héroe

 

13/10/2011 10:37:00

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