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Del anarquismo social como firme proyecto de emancipación de clase

Por Alberto García Teresa

Murray Bookchin, uno de los escasos tteóricos anarquistas contemporáneos, desarrolla una contundente y sólida crítica a las corrientes individualistas dell anarquismo de las últimas décadas en este fundamental libro. Escrito en 1995, justo cuando dichas tendencias empezaban a difundirse en el Estado español, está precedido por una concisa pero excelente contextualización de Juantxo Estebaranz.

Partiendo de que «sus preocupaciones por el ego y su singularidad y sus conceptos polimórficos de resistencia están erosionando lentamente el carácter socialista de la tradición libertaria», el autor se detiene en varios autores y corrientes: el insurreccionalismo, el primitivismo, teorías antirracionalistas, neomísticas y de crítica de la tecnología y a la civilización industrial. Estas avanzan, en su mayoría, desde las aportaciones de un individualismo criticado en su día por Bakunin o Kropotkin. De hecho, indica que, ya entonces, fueron interpretadas como «un lujo exótico de la pequeña burguesía, [...] un capricho de la clase media, mucho más anclado en el liberalismo que en el anarquismo». A su vez, Bookchin señala que dichas corrienttes se basan en un «estilo de vida» (Social Anarchism or Lifestyle Anarchism es el título original de este volumen) que se desentiende de la revolución social en pos de una autorrealización hedonista, y que cae en amplias y profundas contradicciones con los presupuestos que pretende defender.

Con un tono punzante y polémico, pero que no esconde una profunda reflexión teórica, poniendo sobre la palestra las fuentes directas, Bookchin revela sus motivaciones narcisistas («socialmente inocuas», subraya) y cuestiona la prevalencia del egoísmo, la fundamentación en el mito del individuo plenamente autónomo, su esteticismo y, en el fondo, la falta de compromiso real. Critica, por tanto, una actitud elitista, arrogante, atravesada por el nihilismo posmoderno, que elude la responsabilidad y que cae en la frivolidad y que no busca más que la complacencia inmediata de los impulso. Así, consiste en una encendida denuncia de teorías y prácticas políticas que encubren planteamientos pequeñoburgueses bajo un discurso contestatario y antiautoritario.

En cualquier caso, es importante destacar que, lejos del dogmatismo, Bookchin no postula una denominación única del anarquismo, pues no excluye estas tendencias dentro de él, sino que apuesta por añadir adjetivos para fijar las corrientes, a pesar de que mantienen (a mi juicio) posturas incompatibles. Con todo, Bookchin apuesta por un anarquismo social que incide en el compromiso para/con la comunidad, en la construcción de organizaciones revolucionarias; que busca, en definitiva, una sociedad libre y justa para todas/os y no sólo para unas/os pocas/os que puedan permitírsela.

En suma, esta obra resulta una reafirmación de «la necesidad de un enfrentamiento organizado, colectivista y programático al orden social existente»; del anarquismo social como firme proyecto de emancipación de clase.

 

Reseña publicada en Viento Sur n.º 126, enero de 2013

 

 

  Anarquismo social o anarquismo personal

20/02/2013 10:52:16

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