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Las agencias de calificación debería ser lectura obligatoria para los críticos del capitalismo financiero y para la prensa económica

Por Rudolf Hickel

La crítica a las agencias de calificación no empieza con la reciente crisis de los mercados financieros y las cada vez peores notas a los países en el centro de la crisis del euro. Han abusado profundamente de su importante papel como instancias de información sobre los riesgos ocultos en los complejos paquetes de créditos y en productos financieros expresamente opacos. En el núcleo de este mercado monopolista están las Tres Grandes: Standard & Poor´s, Moody´s y Fitch.

Dejando de lado algunas pocas justificaciones, la crítica pública ha sido abrumadora. Libres de responsabilidad legal y económica, están al servicio de sus propietarios, sobre todo los fondos de alto riesgo y los bancos de inversión, a los que pertenecen directa o indirectamente. Los intereses de Wall Street son la varilla de medir las calificaciones.

Las fuerzas motrices, los instrumentos y los efectos deseados resultan difíciles de reconocer debido a la falta de transparencia bien protegida sobre estas prácticas empresariales. Es por eso que resulta tan oportuno el libro de Werner Rügemer acerca de las agencias de calificación. Este «filósofo intervencionista», como él mismo se define, y miembro del consejo científico de Attac es el primero que ha conseguido rellenar el vacío  existente en torno a este monopolio de información-calificación necesario para controlar los mercados financieros. Con una estructura impresionante, consigue romper, de manera accesible, «el secretismo organizado» sobre las agencias de calificación. Los propósitos del libro quedan claros en el propio subtítulo del libro: Una introducción al actual poder del capital. Las agencias de calificación son presentadas como actores centrales en el actual combate del capitalismo fundamentado en los mercados financieros. Lo que se propone es «describir por primera vez, de forma detallada y coherente, cómo se forman y operan las calificaciones». Se puede decir que consigue cumplir al final con sus ambiciosos propósitos. El resultado es un análisis integral del carácter sistémico de estos suministradores de información guiados por el provecho económico. Se presentan informaciones detalladas hasta ahora prácticamente desconocidas. Con una capacidad de profundizar impresionante, consigue fundamentar empíricamente estos nexos complejos. Este crítico del sistema se concentra en los orígenes, los instrumentos y la estructura laboral interna en la producción en serie de los evaluaciones (fallidas) de múltiples consecuencias, las bases del carácter lucrativo de este modelo de negocio, la opacidad sistemáticamente cuidada así como la exención de responsabilidades ante las decisiones erróneas. Da con las fuerzas motrices de esta industria del negocio al poner al descubierto la intrincada estructura de propietarios.

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Este análisis de las agencias de calificación debería ser lectura obligatoria no sólo, desde luego, en el ámbito de los críticos del capitalismo financiero. También le recomiendo la lectura de esta obra pionera a los agentes de los bancos de inversión y de los fondos de alto riesgo así como a los de la política regida por los mercados financieros. Y por supuesto también la prensa económica que, con pocas excepciones, sigue ignorando las críticas a las agencias de calificación y los economistas que siguen confiando en la exactitud de las informaciones procedentes de los mercados financieros deberían dejarse provocar de manera productiva por este libro.

 

Reseña publicada en Süddeutsche Zeitung, el 16/10/2012

 

  Las agencias de calificación

14/03/2013 16:43:59

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