noticia

La memoria colectiva como herramienta militante

Por Paco Marcellán

P. López Sánchez, Rastros de rostros en un prado rojo ( y negro). Las casas baratas de Can Tunis en la revolución social de los años treinta. Colección memoria. Editorial Virus. Barcelona 2013.

Las Casas Baratas del Prat Vermell (Can Tunis) fueron levantadas en 1929 en el marco de la llamada Exposición Internacional de Barcelona con el fin de "dorar" una imagen urbana que perdía su "esplendor imaginario" con la presencia de "tugurios de hojalata y mal ajustada madera" en las faldas de la emblemática montaña de Montjuïc, idea que posteriormente ha sido mantenida en todo evento/fasto con proyección internacional a lo largo de la geografía ibérica (Expo-Sevilla, Olimpiada-Barcelona, entre otros) y en la que, como en el caso tratado en este libro, han aflorado los intereses urbanísticos de los depredadores del ladrillo y la corrupción de los políticos involucrados en esa pretendida "marca España". Pero no hay que olvidar que durante el franquismo, en sintonía con la filosofía caritativa de la Dictadura de Primo de Rivera, las  llamadas "casas baratas", en el marco del Instituto Nacional de la Vivienda, constituyeron un instrumento de "guetización" y control espacial de la clase trabajadora por parte del régimen a la vez que pretendía mostrar su "rostro humano".

El libro de López Sánchez va más allá de la crónica social (evolución del espacio urbano, deficiencias infraestructurales, relaciones internas comunitarias, conflictos de clase) y constituye un magnífico ejercicio de reflexión sobre la memoria colectiva de un núcleo urbano en el contexto no solo de los años treinta (lucha sindical, revolución social, construcción colectiva de espacios vitales) sino también de la larga noche de piedra del franquismo (represión policial, auto-organización obrera, exilios interiores y exteriores, miedo, escasez y marginación) cuya finalización no ha servido para un análisis colectivo corrector para el futuro sino que se ha instalado en la desmemoria consciente para no levantar "ampollas" entre los protagonistas hegemónicos de la dictadura franquista. Una historia social basada en testimonios del pasado, con una exhaustiva labor de investigación documental, pero también con la memoria de los habitantes de Can Tunis, hijos e hijas de aquellos que intentaron llevar un mundo nuevo en sus corazones. La miseria del franquismo pero también de la Transición originó en muchos de ellos una "vergüenza" y miedo por el "qué dirán", asumiendo en muchos casos el pasar "página", fenómeno que constituyó uno de los mantras persistentes de ese momento histórico. La reflexión del autor sobre las dificultades inherentes a conseguir con sus interlocutores una fluidez en el discurso a lo largo de sus entrevistas personales es un testimonio evidente de estos rescoldos.

Resulta emocionante la lectura de "Ellos y Ellas: retales de unas vidas" (Capítulo 21), que comprende esbozos biográficos de algunos de los protagonistas de este impactante relato cuya finalidad explicita el autor indicando que "por ellos y ellas y su mundo igualitario-mal enterrados en las fosas comunes del olvido-, procurando  que no se prolonguen las secuelas de la derrota mediante la ignorancia o la denigración, se cuenta su historia para que la memoria compartida pueda seguir entre nosotros viva y activa". Una cuidada edición con reproducciones documentales y fotográficas da un valor añadido a un exhaustivo análisis.

Querría añadir dos apuntes más a mis comentarios sobre un libro que me parece imprescindible.

El primero de ellos está relacionado con la intrahistoria y elaboración de esta obra y que se refleja en los capítulos 4 (¿Qué haces?) y 8 (A trancas y barrancas) donde aparece la propia pasión del autor inmerso en una dura y seductora tarea de investigación social cuya contrapartida "académica" se ve reflejada en una conversación con una compañera suya de departamento universitario. Esta le espeta "que aquello que no circula por los canales de rigor no existe, no cuenta, no sirve para nada". Es un claro reflejo de la consideración del valor de uso claramente mercantil de una investigación aherrojada, siguiendo pautas canónicas, destinada a la auto-acumulación de méritos dudosos, que contribuye a creación de una historia oficial y oficializada en la que desaparece el protagonismo de los de "abajo" en base a recalcar el de los de" arriba" y que se sustenta en el anonimato de los primeros por esa elección de los historiadores "formales" a favor de una justificación pretendidamente científica basada en la visión hegemónica del Poder.

La coherencia entre la actividad militante del autor y su ejercicio de reflexión sobre el pasado conectan con mi segundo apunte relacionado con el prólogo de Tomás Ibáñez que tiene el estimulante título "La muerte  nunca vence a la primera". Resalta Tomás que "Luego el tiempo hizo su trabajo, las brasas que había dejado la Revolución fueron perdiendo poco a poco su intensidad hasta que la mirada no alcanzara a ver más que cenizas. Este libro es un claro testimonio de que aún no se ha apagado del todo, de que el tiempo de la segunda  y definitiva muerte aún no ha llegado ... sino también porque resulta ser, en su materialidad, un efecto vigente de la gesta revolucionaria de los años treinta. La segunda muerte, la definitiva, deberá esperar  y permanecer pacientemente al acecho mientras haya quien no solo se esfuerce por estirar del hilo rojo y negro para conocer y dar a conocer aquella insurrección, sino que lo haga, además, porque aquella gesta aún ejerce efectos, hoy sobre su sensibilidad y su quehacer". El impacto de esta historia en el presente con concluye con unas  certeras palabras que no me resisto a reproducir:

"Rastros de rostros en un  prado rojo (y negro) nos enseña  que aquellas brasas  aún producen efectos y que cualquier día, si los vientos son favorables, pueden volver a incendiar el horizonte ...  pero mientras  aquella gesta perviva  en nuestra sensibilidad política  sólo dependerá de nosotros  que crezca algún día como lo hacen a veces los torrentes bajo la tormenta".

Recomiendo leer  este libro, compartir con otros y otras  las vivencias y las ideas que despierta y sobre todo, animar a mantener las brasas de una historia colectiva que no debemos dejar desaparecer.

 

Reseña publicada en Libre Pensamiento n.º 76

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)

 

04/12/2013 12:11:37

subscríbete