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Una obra que nos invita a reflexionar sobre la necesidad de eliminar los límites físicos y sociales que se imponen a la movilidad humana a escala planetaria


 

Por Iker Barbero

La instauración de un régimen de excepción jurídica, la desnaturalización de categorías humanitarias como el “refugiado”, el “menor” o el “naufrago”, así como la deslocalización del minucioso sistema panóptico de fronteras definen perfectamente lo que Davis llamael “Gran muro del capital” que separa el Norte del Sur global. Precisamente, estos son los ejes temáticos de esta obra colectiva que toma como punto de partida el minucioso y comprometido texto de Helmut Dietrich acerca del “Mediterráneo como nuevo espacio de disuasión”. Las lecturas complementarias, también desde una posición crítica, desentrañan los diversos elementos que componen el mundo de las fronteras, con especial referencia al contexto europeo. Los textos son ricos en discursos políticos y jurídicos, datos y descripciones sobre expulsiones, detenciones, centros de internamiento, naufragios y muertes, así como numerosos informes y dictámenes de instancias oficiales, defensorías del pueblo y sociedad civil, destinados a alzar la voz frente a esos atroces hechos. Se trata, en definitiva, de una obra que no nos debiera dejar indiferentes puesto que nos invita a reflexionar sobre la necesidad de eliminar los límites físicos y sociales que se imponen a la movilidad humana a escala planetaria como condición sine qua non, como dice Cristina Fernández Bessa, para la regeneración del ideal democrático.

Reseña publicada en Le Monde Diplomatique (marzo 2009)
 

10/04/2009 09:15:02